La electricidad comenzó a restablecerse de forma progresiva en Cuba este martes, luego del tercer apagón general registrado en menos de seis meses, que dejó sin suministro a los 9,6 millones de habitantes de la isla. Las autoridades informaron que diez de las quince provincias, incluida La Habana, ya habían sido reconectadas al Sistema Eléctrico Nacional (SEN), aunque el servicio todavía no se había normalizado en todos los hogares.
La empresa eléctrica de La Habana indicó que más del 65 % de la capital, donde viven alrededor de 1,7 millones de personas, ya contaba nuevamente con electricidad. No obstante, la limitada capacidad de generación mantiene interrupciones en distintas zonas del país.
Según las autoridades cubanas, el colapso del sistema, ocurrido el lunes al mediodía, fue provocado por una oscilación del voltaje combinada con una baja generación eléctrica, situación que derivó en la desconexión total de la red nacional.
Escasez de combustible complica la recuperación
El proceso de reactivación ha sido más lento que en apagones anteriores debido a la escasa disponibilidad de combustible, indispensable para poner nuevamente en funcionamiento las plantas de generación eléctrica.
El presidente Miguel Díaz-Canel atribuyó la crisis energética a las sanciones impuestas por Estados Unidos y sostuvo que las restricciones dificultan el abastecimiento de combustible para operar el sistema eléctrico. En un mensaje difundido en la red social X, afirmó que la falta de combustible prolonga la recuperación del servicio.
La red eléctrica cubana enfrenta interrupciones frecuentes debido al deterioro de la infraestructura energética, la antigüedad de las centrales termoeléctricas y las dificultades para abastecer de combustible a las plantas generadoras. La Central Termoeléctrica Antonio Guiteras, considerada la principal del país, permanece fuera de servicio por trabajos de reparación y ha registrado múltiples paralizaciones durante este año.
Crisis energética y tensiones diplomáticas
Los prolongados cortes de energía han provocado apagones superiores a las 30 horas consecutivas en La Habana y de varios días en algunas provincias, pese al programa gubernamental para ampliar la generación mediante parques solares.
En el plano internacional, el Gobierno cubano mantiene que las sanciones estadounidenses han agravado la crisis energética y económica de la isla. Durante un debate en la Asamblea General de las Naciones Unidas, el canciller Bruno Rodríguez denunció el impacto del embargo y de las restricciones económicas impuestas por Washington.
Por su parte, el representante de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz, rechazó las acusaciones del Gobierno cubano y sostuvo que las dificultades que enfrenta la población responden a decisiones internas del régimen.
En medio de este escenario, las autoridades cubanas continúan impulsando un paquete de reformas económicas aprobado en junio, orientado a ampliar mecanismos de mercado con el objetivo de enfrentar la prolongada crisis que atraviesa el país.
