El Gobierno de Colombia anunció  en el marco del Foro de Política Monetaria, la cancelación definitiva de su deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI), la cual ascendía a un total de USD 5.300 millones.

El ministro de Hacienda, Germán Ávila, confirmó que el país ha liquidado la totalidad de la Línea de Crédito Flexible (LCF) que fue utilizada durante la emergencia sanitaria por el Covid-19.

Esta medida busca desligar las políticas públicas nacionales de las condiciones financieras impuestas por organismos multilaterales, permitiendo una mayor independencia en la toma de decisiones económicas y fiscales.

Fin de una etapa de endeudamiento multilateral

El proceso de amortización de estos recursos se completó bajo el calendario establecido, tras haber sido adquiridos durante la administración del expresidente Iván Duque. Según los registros oficiales, el crédito se destinó exclusivamente a la compra de vacunas y al sostenimiento de programas sociales durante la crisis de 2020.

Al saldar la cuenta, Colombia se presentó ante la Misión del Artículo IV del FMI sin obligaciones financieras vigentes por primera vez en años, lo que obligó a modificar los protocolos habituales de evaluación macroeconómica que realiza el organismo.

La confirmación oficial llegó a través del ministro Ávila, quien enfatizó que no existen planes de solicitar nuevos instrumentos de crédito similares en el corto plazo. Este cambio de postura redefine la relación bilateral entre el Estado colombiano y el Fondo, pasando de una posición de deudor a una de evaluación técnica independiente.

El jefe de la cartera de Hacienda subrayó que informar a la delegación internacional sobre la ausencia de deuda marcó un hito en la reciente revisión de las cuentas nacionales.

El impacto en la autonomía fiscal del país

Por su parte, el presidente Gustavo Petro utilizó sus canales oficiales para ratificar que la deuda heredada fue pagada en su totalidad en un plazo muy corto. El mandatario explicó que, al eliminar este compromiso, el país deja de estar sujeto a las condiciones financieras que el FMI suele imponer a sus países deudores.

Petro defendió la gestión de estos recursos frente a críticas de sectores de la oposición, asegurando que el pago de la deuda fue incluido como gasto en los tres presupuestos diseñados por su administración.

El mandatario también aclaró que la obligación, estructurada originalmente a tres años, representaba una carga significativa para el flujo de caja del Estado.

La liquidación de estos USD 5.000 millones (aproximadamente) permite ahora que el Gobierno Nacional cuente con un mayor margen de maniobra en la ejecución presupuestaria de los próximos años, al no tener que destinar rubros de inversión hacia el servicio de esta deuda específica con el organismo multilateral.

Perspectivas de la estrategia económica nacional

La salida de Colombia de la lista de deudores del FMI ocurre en un momento de ajustes en la política monetaria. Al no depender de la Línea de Crédito Flexible, el equipo económico podrá conducir las discusiones técnicas con el Fondo sin la presión de cumplir metas ligadas a desembolsos pendientes.

Expertos señalan que esta situación mejora la percepción de riesgo país ante inversores internacionales, al demostrar capacidad de pago y disciplina en el cumplimiento de cronogramas crediticios de gran escala.

Finalmente, el Gobierno Nacional reiteró que el enfoque actual se centrará en fortalecer el recaudo interno y la reactivación económica sin recurrir a financiamientos externos que condicionen la soberanía fiscal. (10).