El Gobierno de Bolivia implementó el congelamiento de los precios de los combustibles hasta enero del próximo año, mediante la promulgación del Decreto Supremo 5652.
La medida ejecutiva busca frenar el impacto directo de la fluctuación del dólar sobre la economía nacional, en un escenario marcado por la crisis de desabastecimiento de hidrocarburos y los constantes reclamos sociales por la calidad del suministro.
Para viabilizar la disposición, el Estado asignó recursos adicionales a Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) con el fin de subsidiar la diferencia en los costos de importación.
Desarrollo de la noticia
La normativa jurídica dictamina que los valores comerciales del diésel, la gasolina, el gas natural vehicular (GNV), el gas licuado de petróleo (GLP) y las gasolinas de aviación permanecerán fijos por un lapso semestral.
Una vez concluido este periodo de tregua financiera, las tarifas del mercado regulado volverán a recalcularse tomando como variables indexadas el precio internacional del crudo y el tipo de cambio oficial de la divisa estadounidense.
El vocero de la presidencia, José Luis Gálvez, detalló en una comparecencia de prensa que la aprobación de la norma modifica de forma directa el Reglamento de Precios de los Productos Derivados de Petróleo. Dicho reglamento técnico había fijado nuevas escalas tarifarias el pasado mes de diciembre, inmediatamente después de que se diera por terminada una subvención estatal histórica que mantuvo los costos artificialmente bajos durante dos décadas.
Con el levantamiento de aquel subsidio original, el litro de gasolina se situó en 6,96 bolivianos (un dólar) y el diésel en 9,80 bolivianos (1,40 dólares), representando alzas del 86% y 162% respectivamente. Sin embargo, la adopción de un sistema de tipo de cambio flexible para el dólar amenazaba con encarecer nuevamente estos insumos esenciales.
Mitigación del impacto cambiario
"La pertinencia del decreto es muy loable porque, en el fondo, evita que cualquier impacto en la modificación de la fluctuación del dólar con la moneda nacional tenga un efecto en el precio de estos productos", manifestó Gálvez frente a los medios de comunicación locales.
A pesar de que el Ejecutivo admitió la imposibilidad de calcular con exactitud matemática el monto total de la compensación económica debido a la inestabilidad internacional del petróleo, el instrumento legal faculta expresamente al Ministerio de Economía a transferir partidas financieras a YPFB por un techo de hasta Bs 1.000 millones (97.846 dólares) "para cubrir el diferencial" operativo de las importaciones.
Según argumentó el portavoz gubernamental, el mantenimiento de las tarifas representa "un esfuerzo que hacemos todos para evitar que el impacto sea mayor en aquellos que están más necesitados".
Factores de la crisis energética
La administración del presidente Rodrigo Paz vinculó de forma directa la escasez en las estaciones de servicio con la puesta en marcha de rigurosos controles de calidad, el contrabando fronterizo y los severos bloqueos de carreteras que inmovilizaron la infraestructura del país durante casi dos meses entre mayo y junio pasados.
La problemática estructural radica en la dependencia externa, ya que Bolivia importa casi la totalidad del diésel que demanda su parque automotor y más del 50% de la gasolina requerida para el consumo doméstico.
La falta crónica de divisas provocada por el declive de la producción local de hidrocarburos ha vuelto sumamente costosa la adquisición de los cargamentos externos.
El descontento ciudadano se acentuó a comienzos de año a raíz de reiteradas denuncias por averías mecánicas ligadas a deficiencias en el combustible.
