Una mujer de 55 años falleció en Toscana, Italia, un día antes del caso de Noelia Castillo en España, tras acceder al suicidio asistido mediante un dispositivo ocular por su esclerosis múltiple avanzada, según la Asociación Luca Coscioni.

El procedimiento en Italia fue realizado con acompañamiento médico y mediante un dispositivo desarrollado por el Consejo Nacional de Investigación (CNR), que permitió a la paciente autoadministrarse la sustancia letal utilizando únicamente el movimiento de los ojos. La mujer, conocida como "Libera", padecía cuadriplejia espástica, lo que le impedía moverse.

Este caso representa el decimocuarto registrado en Italia bajo supervisión médica y el segundo en la región de Toscana con apoyo de la Asociación Luca Coscioni. Además, se produjo un día antes del fallecimiento de Noelia Castillo en España, lo que ha generado atención mediática y debate en distintos países europeos.

Antes de su fallecimiento, la paciente expresó que su proceso para acceder al procedimiento fue largo y complejo, y manifestó su expectativa de que otras personas no enfrenten los mismos tiempos de espera.

El caso de Noelia Castillo en España

El fallecimiento en Italia se produce en un contexto cercano al caso de Noelia Castillo, quien accedió a la eutanasia en España bajo el marco legal vigente en ese país. España cuenta con una ley de eutanasia aprobada en 2021, que regula este procedimiento para pacientes con enfermedades graves e incurables o padecimientos que generen sufrimiento intenso.

El caso de Castillo se desarrolló conforme a los protocolos establecidos por el sistema sanitario español, que incluyen evaluaciones médicas, consentimiento informado y supervisión institucional. Su situación también generó debate público sobre el acceso efectivo a este derecho y los tiempos de tramitación.

La coincidencia temporal entre ambos casos ha puesto en evidencia las diferencias entre los marcos legales de Italia y España en relación con la muerte asistida.

Diferencias legales en Europa

En Italia, el suicidio asistido no está regulado por una ley específica, pero ha sido permitido en ciertos casos tras decisiones judiciales que establecen condiciones estrictas, como enfermedad irreversible, sufrimiento intolerable y dependencia de soporte vital.

En contraste, España cuenta con una normativa que regula tanto la eutanasia como el suicidio médicamente asistido dentro del sistema público de salud. Esto permite que los procedimientos se realicen bajo protocolos definidos y con supervisión institucional.

El uso de tecnologías asistivas, como el dispositivo ocular en Italia, evidencia también cómo la innovación médica puede influir en el acceso a estos procedimientos en contextos donde existen limitaciones físicas severas.

Debate y contexto internacional

Los casos recientes en Italia y España han reactivado el debate sobre la muerte asistida en Europa, donde las legislaciones varían significativamente entre países. Organizaciones civiles y organismos internacionales continúan analizando el impacto ético, legal y sanitario de estos procedimientos.

Representantes de la Asociación Luca Coscioni expresaron su solidaridad con la familia de la paciente italiana y destacaron la importancia de visibilizar estas situaciones. Asimismo, subrayaron la necesidad de garantizar el acceso a los derechos dentro de marcos legales claros.

Ambos casos reflejan la complejidad del tema en el contexto europeo, donde convergen factores médicos, jurídicos y sociales en torno a la autonomía de los pacientes en situaciones de enfermedad grave.