Tras la reciente tragedia en Venezuela, donde edificaciones incluso construidas bajo el Código de 2019 colapsaron, dos profesionales manabitas reflexionan sobre las lecciones que Ecuador y Manta deben aplicar.

Walter Villao, miembro del Grupo RIM Inmobiliario y asesor técnico del Núcleo de la Construcción de Manta, y el arquitecto Jaime Meza, presidente del Colegio de Arquitectos de la provincia de Manabí, coinciden en que las normativas han mejorado, pero su cumplimiento real, especialmente en la fase de ejecución, sigue siendo la principal vulnerabilidad.

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Walter Villao, miembro del Núcleo de la Construcción de Manabí. - El Diario

Lecciones de Bahía 1998 y el terremoto de 2016

Villao recordó que el terremoto de Bahía de Caráquez del 4 de agosto de 1998 impulsó la actualización del Código Ecuatoriano de Construcción ( de 1977 al del 2000), y luego a la Norma Ecuatoriana de la Construcción (NEC) 2015, que incorpora mejoras continuas.

La filosofía central de estas normativas es que las edificaciones diseñadas bajo estos códigos no deben sufrir colapso total o progresivo ante un sismo. "Con un buen estudio de suelos, correcto cálculo estructural y ejecución fiel a los planos, las construcciones deben resistir", enfatizó Villao. Sin embargo, fallas en la ejecución —como hormigón de menor resistencia al especificado, varillas de diámetro inferior o mala colocación— explican muchos colapsos, tanto en Venezuela como en edificaciones antiguas de los años 50-70 en Ecuador, explica el profesional.

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Jaime Meza, presidente del Colegio de Arquitectos de Manabí. - El Diario

Por su parte, el arquitecto Meza recordó que Ecuador vivió una experiencia similar en 2016. "Los terremotos siempre existirán; lo que marca la diferencia es la preparación", señaló. Post-terremoto se aplicaron mayores rigores en las normativas, pero persiste la construcción informal, especialmente en multifamiliares, que expone a familias enteras, dijo.

Control en planos vs. control en obra

Ambos expertos reconocen que el Municipio de Manta realiza una adecuada verificación en la fase de aprobación de planos, memorias técnicas y estudios de suelos. No obstante, la capacidad operativa es insuficiente para supervisar la gran cantidad de obras en ejecución en la ciudad. "Hay buen control en papeles, pero la capacidad humana es limitada frente al volumen de construcción", advirtió Villao.

Esto genera un porcentaje de obras que avanzan sin verificación adecuada, abriendo la puerta a vicios ocultos. Meza coincidió: mientras se construye en un sector, en otro ya se avanza, superando la cobertura municipal.

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Una urbanización en construcción en Manta. - Cortesía

Recomendaciones clave para fortalecer el control

La principal propuesta es la creación de una Dirección de Control de Construcciones en el Municipio de Manta, liderada por un experto (maestría o PhD en estructuras) y un equipo técnico especializado, que trabaje junto al personal municipal existente.

Otras recomendaciones concretas incluyen:

  • Externalización del control territorial: Crear un organismo técnico independiente, pero coordinado con el municipio para ampliar la cobertura de supervisiones.
  • Programas de ejecución: La reciente ordenanza municipal que obliga a presentar cronogramas de fases (cimentación, columnas, losas, etc.) es positiva, pero debe ir acompañada de inspecciones reales en cada etapa.
  • Calidad de materiales y responsabilidad compartida: Exigir y verificar hormigón, acero y demás insumos según especificaciones. Calculistas, constructores y propietarios deben asumir su rol; el ahorro indebido en mano de obra calificada genera riesgos.
  • Estudios de suelos obligatorios y adaptaciones: La ingeniería permite construir en diversos tipos de suelo (incluso con nivel freático o baja capacidad portante), siempre con cimentaciones adecuadas (losas, zapatas corridas, etc.), sin improvisar.
  • Evaluación periódica de edificaciones: Revisar cada 25 años las construcciones existentes, priorizando las esenciales (hospitales, colegios, centros de alta concurrencia). Edificios de los años 90 y anteriores en Manta requieren atención urgente; algunos ya fueron reforzados (como el Municipio, mercados, edificio El Vigía), pero otros no.

Prevención y trabajo conjunto

Villao insistió en que el COE cantonal debe pasar de reactivo a preventivo. Por eso propuso mesas técnicas semestrales con gremios como el Núcleo de la Construcción y el Colegio de Arquitectos para preparar a Manabí ante cualquier evento sísmico, considerando periodos de retorno.

"Las lecciones de 1998 y 2016 aún no han sido completamente asimiladas", concluyó el presidente del Colegio de Arquitectos de Manabí. Contar con normativas modernas es necesario pero insuficiente; el verdadero desafío radica en garantizar que los planos se conviertan en realidad segura mediante control riguroso, conciencia ciudadana y responsabilidad compartida, acotó.

Para el representante de este gremio, fortalecer estos aspectos no solo reduciría pérdidas humanas y económicas en futuros sismos, sino que elevaría la calidad urbana y la confianza en el desarrollo inmobiliario de Manta y Manabí.