Laura Saltos ha aprendido que, en su negocio, vender no es lo primero. Lo primero es explicar. Su empresa familiar, Mannabis, trabaja con productos derivados del CBD —un componente del cannabis—, pero su mayor desafío ha sido enfrentar la desconfianza.  "Las personas todavía lo asocian con la droga", dice.

El CBD (cannabidiol) es un compuesto del cannabis que no genera efectos psicoactivos; es decir, no produce euforia ni altera la mente. Según explica Santos, su función está relacionada con el sistema endocannabinoide, una red del cuerpo humano que regula procesos como el dolor, el estrés, la inflamación y el sueño.

"El CBD ayuda a equilibrar el organismo, a que el cuerpo responda mejor", señala.

Pero ese concepto técnico no siempre conecta con el público. Por eso, Saltos recurre a un ejemplo sencillo: "Es como comparar una gallina criolla con un pollo de engorde", explica. "El pollo de engorde es criado con procesos acelerados, muchas veces con hormonas o alimentación industrial para que crezca rápido. Es un producto modificado para un fin específico".

Continúa: "En cambio, la gallina criolla crece en el campo, con alimentación natural, sin químicos ni alteraciones. Su desarrollo es más lento, pero es más sana, más limpia y más nutritiva".

Ahí está la diferencia, dice ella. "Con el cannabis pasa lo mismo. El que se consume en la calle está modificado para generar efectos, para alterar. En cambio, el cannabis medicinal se cultiva de forma controlada, sin químicos ni alteraciones, pensado para que interactúe bien con el cuerpo y aporte beneficios".

Ese tipo de explicación ha sido clave para abrir mercado. Mannabis ofrece seis productos: champú, alcohol con cannabis, aceite corporal, ungüento, crema intensiva, jabón y gotas sublinguales. Estas últimas son las más solicitadas, ya que se consumen de forma interna para regular el organismo. "Es como una nutrición completa", afirma Saltos.

Los laboratorios en Ecuador

Los productos cuentan con registro sanitario y son elaborados en laboratorios, lo que permite su comercialización legal en Ecuador desde 2019, cuando se aprobó el uso del cannabis medicinal. A pesar de esto, el crecimiento ha sido progresivo y sostenido.

"La gente llega por curiosidad", cuenta. "Pero se queda cuando empieza a entender y a ver resultados".

El negocio no tiene locales físicos. La venta se realiza principalmente por redes sociales, página web y contacto directo, con distribuidores que operan desde casa y realizan envíos a distintas ciudades.

Foto embed
Mannabis ofrece seis productos: champú, alcohol con cannabis, aceite corporal, ungüento, crema intensiva, jabón y gotas sublinguales. - El Diario

Los clientes en busca de alternativas

El perfil de los clientes es amplio, aunque predominan adultos que buscan alternativas naturales para tratar dolencias como ansiedad, insomnio o inflamación. En muchos casos, dice Sartos, llegan después de haber probado otros tratamientos sin éxito.

En ese escenario, la información se vuelve parte del producto. Porque antes de decidir, los clientes necesitan entender. Y ahí, entre términos médicos y prejuicios, una comparación cotidiana termina siendo más efectiva que cualquier explicación técnica: la diferencia entre lo modificado para un efecto rápido y lo natural pensado para el bienestar.

Se prevé que el mercado estadounidense de cannabis alcance los 428.220 millones de dólares en 2032, respaldado por una creciente demanda, innovación de productos y una creciente legalización a nivel estatal. (10).