Las pérdidas eléctricas en la provincia de Manabí alcanzaron el 30,54% en 2025, según datos de la Agencia de Regulación y Control de Electricidad (Arconel), superando ampliamente el promedio nacional de 15,86%. 

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La cifra ubica a la Unidad de Negocio CNEL-Manabí como la distribuidora menos eficiente del país en términos porcentuales, en un contexto donde la eficiencia del sistema eléctrico es clave para la sostenibilidad energética.

El informe forma parte de la Estadística Anual y Multianual del Sector Eléctrico Ecuatoriano 2025, documento oficial que consolida indicadores del sistema nacional y que permite evaluar el desempeño de las empresas distribuidoras en Ecuador.

Manabí y las pérdidas eléctricas

El volumen de energía que no se recupera en Manabí asciende a 825,34 GWh, una cifra que refleja la magnitud del problema dentro de la red de distribución. Este nivel de pérdidas representa casi un tercio de la energía que ingresa al sistema provincial, lo que evidencia una brecha significativa frente a otras regiones del país.

De acuerdo con el mismo reporte, el promedio nacional de pérdidas en distribución se mantiene en 15,86%, lo que significa que Manabí casi duplica ese indicador, lo cual ubica a la provincia como un punto crítico dentro del sistema eléctrico ecuatoriano, especialmente en la etapa de comercialización y distribución.

El comportamiento de las pérdidas eléctricas en Ecuador muestra además una tendencia sostenida al alza en el componente no técnico, que pasó de 4,10% en 2016 a 9,96% en 2025, según registros oficiales del sector.

Desglose de pérdidas eléctricas en Manabí

El análisis técnico del informe distingue dos tipos de pérdidas: técnicas y no técnicas, cada una con causas distintas dentro del sistema eléctrico.

  • Pérdidas técnicas: 8,25% (223,06 GWh)
  • Pérdidas no técnicas: 22,29% (602,28 GWh)

Las pérdidas técnicas están asociadas a la infraestructura eléctrica, como líneas de transmisión, transformadores o resistencia en redes. En el caso de Manabí, este indicador también supera el promedio nacional, que se ubica en 5,90%.

Jorge Arteaga, ingeniero eléctrico, indicó que este tipo de pérdidas se asocia con la falta de mantenimiento de las redes y transformadores del sistema. Indicó que en Manabí hay muchos puntos calientes (áreas de sobrecarga) por los que se desperdicia la energía eléctrica. "Los transformadores están sobrecargados y esto genera pérdidas", indicó.

Sin embargo, el mayor peso del problema se encuentra en las pérdidas no técnicas, a las que también se conoce como pérdidas negras. Este componente incluye conexiones ilegales, errores de medición, problemas administrativos y fallas en el control comercial. En Manabí, este indicador más que duplica el promedio nacional de 9,96%, lo que revela desafíos en la gestión operativa y control del consumo.

Arteaga señaló que en Manabí no hay control de las pérdidas de energía. Puso, como ejemplo, que, debido al alto costo de la electricidad, hay personas que conectan directamente sus redes domésticas a la pública.

Comparación nacional de pérdidas eléctricas

Al comparar el desempeño de Manabí con otras distribuidoras, la diferencia resulta evidente. Mientras la provincia registra 30,54%, otras empresas presentan niveles significativamente menores.

La Empresa Eléctrica Sur, por ejemplo, reporta apenas 3,55%, posicionándose como la más eficiente del país en términos de pérdidas. Este contraste muestra una brecha amplia en la gestión del sistema eléctrico entre regiones.

Incluso al comparar con CNEL-Guayaquil, que registra el mayor volumen absoluto de energía perdida con 1.342,24 GWh, su indicador porcentual de 18,25% sigue siendo considerablemente menor que el de Manabí.

Esta comparación evidencia que el problema no solo está relacionado con el tamaño del sistema o la demanda, sino con la eficiencia en la administración de la red.

Impacto económico de las pérdidas eléctricas

El impacto financiero de estas pérdidas también es significativo. Aunque el informe no asigna valores monetarios directos por provincia, es posible estimar el costo a partir de precios promedio de compra y venta de energía.

En Manabí, el precio medio de venta se ubica en aproximadamente 9,93 centavos por kWh, considerando ingresos por 177,58 millones de dólares por 1.788,11 GWh facturados. Bajo esta referencia, la energía no facturada representa alrededor de 81,96 millones de dólares en ingresos potenciales.

Desde la perspectiva del costo de adquisición, la empresa compró energía a un promedio de 5,08 centavos por kWh, con un total de 133,10 millones de dólares por 2.619,01 GWh. En este escenario, la energía perdida equivale a aproximadamente 41,93 millones de dólares en costos directos.

Estas cifras muestran que el impacto de las pérdidas eléctricas en Manabí oscila entre 41,93 y 81,96 millones de dólares, dependiendo del enfoque de cálculo.

Relevancia en el sistema eléctrico nacional

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El mantenimiento de las redes ayuda a evitar pérdidas de energía - Archivo El Diario

A nivel nacional, las pérdidas totales en distribución alcanzan 5.166,40 GWh, lo que refleja un desafío estructural en el sistema eléctrico ecuatoriano. Dentro de este contexto, Manabí aporta una proporción relevante de ese total, tanto en volumen como en porcentaje.

El sector eléctrico en Ecuador, regulado por entidades como el Ministerio de Energía y Minas y Arconel, ha identificado la reducción de pérdidas como un eje estratégico para mejorar la sostenibilidad del sistema. Esto incluye inversiones en infraestructura, modernización de redes y fortalecimiento del control comercial.

La eficiencia en la distribución no solo impacta en la estabilidad financiera de las empresas, sino también en la calidad del servicio y en la capacidad del sistema para responder a la demanda energética.

Desafíos operativos y control del sistema

El predominio de pérdidas no técnicas en Manabí sugiere la necesidad de reforzar mecanismos de control, medición y fiscalización del consumo eléctrico. Este tipo de pérdidas suele estar vinculado a factores sociales, económicos y operativos que requieren intervenciones integrales.

Además, el fortalecimiento de la infraestructura eléctrica es clave para reducir pérdidas técnicas, especialmente en zonas donde las redes presentan desgaste o limitaciones estructurales.

Las autoridades del sector han señalado en distintos informes que la reducción de pérdidas es una de las principales metas para mejorar la eficiencia del sistema eléctrico ecuatoriano en los próximos años.