Dos "minihidroeléctricas" ubicadas en las represas de Poza Honda y La Esperanza, en la provincia de Manabí, permanecen sin operación, pese a haber generado energía entre 2006 y 2008, reveló Francisco Bravo, activista político.
Las turbinas de generación fueron instaladas por la empresa privada Manageneración, que operó estas infraestructuras tras firmar una concesión con el extinto Centro de Rehabilitación de Manabí (CRM) en 2006, aproximadamente, explicó Bravo.
De acuerdo con datos históricos, las plantas estuvieron activas durante un periodo comprendido entre 2006 y 2008, generando energía para la provincia.
Posteriormente, entre 2008 y 2009, el contrato fue terminado durante el gobierno del expresidente Rafael Correa, lo que derivó en un proceso legal entre la empresa y el Estado ecuatoriano, añadió el activista.
Litigio y costos para el Estado
Según Bravo, la terminación del contrato generó una demanda por parte de la empresa concesionaria contra el Estado.
Como resultado, se habría establecido un pago aproximado de 60 millones de dólares como parte de la liquidación del conflicto legal.
El exdirector del CRM, Xavier Valencia, indicó que hasta 2012 existían procesos legales en curso relacionados con este caso, aunque no precisó el estado actual de dichos litigios.
Capacidad de generación y estado técnico
Las minihidroeléctricas tenían una capacidad estimada de generación de hasta 10 megavatios, lo que representaba un aporte al sistema energético provincial.
No obstante, informes técnicos señalan que actualmente gran parte de la infraestructura se encuentra en estado de deterioro, con la pérdida de componentes como cables y tableros eléctricos.
Según especialistas, la infraestructura restante presenta condiciones limitadas de operatividad, lo que implicaría inversiones adicionales para su recuperación.
Infraestructura eléctrica y abandono
La central de Poza Honda evacuaba energía hacia una línea de 69 kV, conectada mediante la subestación TAP Taína, que enlaza con las subestaciones Caza Lagarto y Bellavista, pertenecientes a CNEL, recordó Washington Castillo, experto en temas eléctricos.
Actualmente, esta línea presenta tramos sin cableado debido a sustracciones, mientras que la subestación se encuentra abandonada y con falta de mantenimiento.
En esta infraestructura se invirtieron aproximadamente 11,5 millones de dólares en 2006, con proyecciones de generación anual de 53 millones de kilovatios hora, añadió.
Potencial de reactivación y uso hídrico
Expertos indican que existe la posibilidad técnica de reactivar al menos una de las centrales, especialmente la de Poza Honda, debido a su funcionamiento continuo en la regulación de agua.
El sistema de desfogue de la represa permitiría aprovechar el caudal existente para generar energía sin afectar el suministro de agua para riego o consumo.
Un esquema similar podría evaluarse en la represa La Esperanza, aunque con condiciones técnicas diferenciadas.
Impacto esperado y contexto energético
La reactivación de estas minihidroeléctricas permitiría generar energía adicional para la provincia y reducir el uso de combustibles fósiles.
Según estimaciones iniciales, el funcionamiento de estas centrales podría significar un ahorro de hasta 5 millones de galones de diésel y cerca de 1,5 millones de dólares anuales.
El tema cobra relevancia en un contexto de demanda energética creciente, donde el aprovechamiento de infraestructura existente se presenta como una alternativa técnica para fortalecer el suministro eléctrico.

