En un escenario político marcado por la inseguridad y la urgencia de reactivación económica, el ingeniero Nesdky Bello, analista político, desglosó desde los errores estratégicos del Ejecutivo, el trabajo de los asambleístas hasta la pérdida de peso político en la provincia de Manabí en el contexto nacional en una entrevista de Manavisión Plus

-Ingeniero Bello, usted se mostraba optimista antes de la consulta popular del presidente Noboa. ¿Qué pasó finalmente con esos resultados?

Ya lo que está dicho no es de descubrir el agua tibia. Cuando un gobierno quiere hacer cambios radicales dentro de una constitución mediante una consulta o plebiscito, tiene que hacerlo dentro de los cien primeros días, donde está fortalecido y no tiene críticas.

Después de ese tiempo empieza el desgaste; esta consulta se hizo a los seis meses. Además, hubo malas interlocutaciones. Por ejemplo, una ministra de Trabajo que habló de temas laborales y no lo especificó, no hubo quien lo explicara como debió haber sido. También en salud se dijo que el IESS ya no debería ser prestador de servicios y se malinterpretó. Fueron cosas que asustaron a la población en apenas quince días.

-¿Cómo se explica entonces que Rafael Correa, en diez años, ganara ocho elecciones?

Ganó en primer lugar porque tenía recursos del petróleo; tuvo un promedio sobre los 100 dólares. Con dinero podía recorrer el país inaugurando obras, poniendo la primera piedra y con la campaña millonaria de las sabatinas mantenía el contacto con el pueblo. Eran negocios con el petróleo que posteriormente vemos que salieron mal porque todavía tenemos que pagar petróleo que fue vendido con preventa.

Además, cuando gana la izquierda la derecha se hace a un lado a ver qué pasa, pero cuando llega la derecha, la izquierda inmediatamente quiere destruirla. Lo vimos con Lasso y ahora con el presidente Noboa, a quien intentan hacerle la vida imposible en todo aspecto.

-Pero ingeniero, reclamar medicinas no es "hacer la vida imposible". La ciudadanía percibe que, pese a los decretos y comisiones, los hospitales siguen igual.

El tema de salud es crítico y no es solo de este gobierno, viene de atrás. Lamentablemente la corrupción está dentro de los hospitales, en esos mandos medios que administran y que son los mismos de siempre interesados en las compras y equipos.

Falta mano dura, pero también hay falta de recursos. Este problema no se causó en un mes, es como la delincuencia; no se va a solucionar en un año cuando vemos comprometidos a miembros de la Policía, el Ejército, fiscales y jueces. No es tan fácil.

Nesdky Bello, analista político.

-Se cuestiona que el presidente Noboa tiene a su lado a figuras identificadas con el correísmo, como Fausto Jarrín o Diana Jácome. ¿Esto le resta apoyo?

Hay inconformidad porque los ciudadanos ven a los mismos de siempre. Si estamos criticando las acciones anteriores, ¿cómo es posible que haya funcionarios que manejaron la política pública del pasado hoy enfrascados en el actual gobierno? Eso es un limitante. El gobierno tiene errores internos y debe reconocerlos. Hay profesionales inteligentes y capaces en todo el país; no debería ser lo mismo de siempre. La presencia de Jarrín no está bien vista y le está haciendo cada día más daño al gobierno.

-Pasando al tema Manabí, ¿cómo evalúa el rol de nuestros asambleístas? Se ve una provincia con muchas necesidades.

El problema de Manabí radica en lo político. Con la Constitución de 2008 la provincia perdió fuerza y representatividad. Antes teníamos diputados de diferentes partidos, pero se unían por Manabí. Existía la Comisión de Asuntos Manabitas y se trabajaba con alcaldes y prefectos. La nueva Constitución eliminó entidades de desarrollo como la CRM o la Junta de Recursos que manejaban, a valor de hoy, unos 300 millones de dólares anuales.

¿Usted cree que el gobierno está poniendo ese dinero hoy? No. Los asambleístas actuales llegan porque encabezan listas puestas a dedo por un líder; no tienen libertad. Son inexpertos. Valentina Centeno o Diego Franco pueden tener buenas intenciones, pero les falta aterrizar en el territorio y dialogar con la gente.

- ¿Debería la Prefectura de Manabí liderar el manejo de los recursos hídricos?

El Prefecto tiene que liderar el desarrollo y las exigencias de la provincia. Manabí es la única provincia que solo tiene agua en invierno. Tenemos las presas de La Esperanza y Poza Honda, pero no hay proyectos importantes de riego. Algunos están abandonados, como Misbaque o San Agustín.

Esto sucede porque no hay liderazgo; antes, quien le decía algo contrario al presidente caía en desgracia. Necesitamos líderes provinciales que no le teman al "golpe de mesa" y que busquen la unidad para sacar adelante el puerto de aguas profundas y el aeropuerto de Manta.

-Finalmente, ¿en qué se han convertido los gobernadores hoy en día?

Son representantes del Ejecutivo, pero su peso depende de las competencias que les permitan. Hoy, muchos funcionarios públicos son puestos por los ministros y no le responden al gobernador. Para que la gestión funcione, los funcionarios en territorio deberían tener el visto bueno del gobernador.

Vemos casos como Galo Lara en Los Ríos o Enrique Herrería en la parte jurídica de la Presidencia; hombres de trayectoria que no van a ser "pasapapeles" de nadie. La experiencia de Herrería está dando frutos porque ahora los documentos enviados a la Corte o la Asamblea sí están bien hechos.