A pocos días de que termine el año, la avenida Don Bosco ha modificado su paisaje habitual de alto tránsito para recibir coloridos monigotes.
Lo que era un tramo puramente vehicular hoy vibra con el movimiento de más de 15 puestos ambulantes que ofrecen diversas creaciones artesanales.
Los comerciantes aprovechan la ubicación estratégica de esta arteria vial para captar la atención de quienes ingresan o salen del cantón Rocafuerte.
Variedad de precios y oferta artesanal
La oferta es diversa y se ajusta a todos los bolsillos, con precios que oscilan entre los 5 y 30 dólares por cada pieza.
El valor de cada año viejo depende exclusivamente del tamaño elegido y del nivel de detalle que el artesano haya aplicado al diseño.
Los vendedores ofrecen desde pequeñas figuras sencillas hasta representaciones de gran formato que requieren una mayor inversión de tiempo y materiales para su elaboración.
Testimonios de los comerciantes locales
María López, vendedora con cinco años de experiencia, afirma que el tránsito continuo durante todo el día ha sido clave para mejorar sus ventas.
Ella ajusta con cuidado sus muñecos coloridos sobre mesas improvisadas, esperando que los conductores se detengan a preguntar por las novedades de este año.
Según los testimonios recopilados, la gente para, mira y muchos finalmente deciden comprar para celebrar la llegada del nuevo año con algo especial.
Figuras para todas las edades
La feria destaca por su falta de patrones fijos, ofreciendo figuras infantiles basadas en personajes de caricaturas famosas que encantan a los más pequeños.
También existen representaciones cómicas para adultos y creaciones personalizadas que incluyen mensajes satíricos o alusivos a los eventos más relevantes del año.
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Esta diversidad atrae tanto a familias completas como a jóvenes que buscan un elemento distintivo para su quema tradicional del 31 de diciembre.
Ambiente festivo y orden comercial
Juan Carlos Pérez, residente local, destaca la creatividad de los artesanos mientras busca un monigote con un mensaje divertido para su hogar.
Cerca de la intersección con la calle Francisco de Orellana, los compradores pueden comparar estilos antes de tomar una decisión final para sus festejos.
El ambiente en la zona es de celebración, donde el colorido de los puestos contagia de entusiasmo a quienes transitan por este sector comercial.
Liderazgo y organización en los puestos
Vendedores como José “Chepe” Rojas inician su jornada desde muy temprano, exponiendo más de una decena de muñecos hechos totalmente a mano.
Por su parte, Gloria Sánchez ha liderado la organización de los comerciantes para asegurar que se mantenga el orden y la limpieza del sector.
La meta de los vendedores en la avenida Don Bosco es que cada familia pueda llevarse su año viejo para recibir el nuevo ciclo con alegría y esperanza renovada.
Ubicación estratégica y flujo constante
La presencia de los puestos en esta avenida no es casual, pues la circulación constante de personas garantiza una exposición máxima de los productos.
Varios comerciantes coinciden en que la afluencia de este diciembre ha superado notablemente las expectativas planteadas respecto a temporadas de años anteriores.
Incluso en horas de la tarde, el flujo de visitantes se mantiene activo, consolidando a este tramo como el más visitado de todo el cantón.
Economía local en movimiento
Luis Medina, residente de la zona, comenta que el movimiento económico es evidente debido a la gran cantidad de gente que compara precios diariamente.
Esta feria genera empleos temporales y permite que los artesanos locales moneticen su talento justo antes de que concluya el calendario anual en Ecuador.
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La venta de años viejos es una actividad que dinamiza otros pequeños negocios cercanos, como tiendas y servicios de transporte que operan en la avenida.
Cierre de año con tradición
Con la festividad acercándose rápidamente, la avenida Don Bosco se reafirma como el epicentro de la tradición de los años viejos en la localidad.
La mezcla de comercio autónomo y fervor popular garantiza que la feria se mantenga vigente hasta las últimas horas del próximo 31 de diciembre.
Los habitantes de Rocafuerte y comunidades aledañas encuentran en este punto todo lo necesario para cumplir con el ritual de despedida del año.
Perspectivas para el fin de año
Los vendedores esperan que las ventas alcancen su punto máximo durante las próximas 48 horas, cuando las familias realizan las compras de último momento.
La seguridad y la fluidez del tránsito son aspectos que los comerciantes cuidan para no interrumpir la movilidad de la vía hacia Tosagua.
Esta celebración demuestra que la tradición de quemar el año viejo sigue siendo uno de los pilares culturales más fuertes en la región costera.
Con información de Kiabeth Ugalde

