El incremento en el precio de los combustibles continúa generando preocupación entre consumidores y distribuidores, mientras persisten cuestionamientos sobre el modelo de abastecimiento, la dependencia de las importaciones y la ausencia de soluciones estructurales para reducir costos en Ecuador. Así lo expuso Colombo Arteaga, distribuidor del sector, durante una entrevista concedida a Manavisión Plus.
Según Arteaga, el problema no es reciente y se arrastra desde hace muchos años, debido a que el país no ha logrado fortalecer su capacidad de refinación ni transparentar todos los costos asociados a la producción, importación y comercialización de derivados del petróleo. En su criterio, existen pérdidas operativas y logísticas que terminan impactando las finanzas estatales y, finalmente, al consumidor.
El dirigente sostuvo que el Estado continúa enfrentando un déficit relacionado con el sistema de abastecimiento y señaló que factores como robos en ductos, derrames, restricciones operativas y otros costos internos deberían ser considerados dentro del análisis integral del mercado.
Dependencia de las importaciones y necesidad de refinación
Arteaga afirmó que Ecuador refina apenas una parte de lo que consume y que la mayor dependencia de las importaciones provoca una exposición permanente a las variaciones internacionales. A su juicio, un país petrolero debería fortalecer primero la producción de crudo y luego ampliar su capacidad de refinación para abastecer el mercado interno.
Durante la entrevista indicó que las actuales instalaciones presentan limitaciones importantes y que la falta de una infraestructura moderna obliga a traer derivados desde el exterior, proceso que incrementa costos financieros, logísticos y de transporte antes de que el producto llegue a los consumidores.
En ese contexto, manifestó que una nueva refinería permitiría disminuir la dependencia internacional y ofrecer mayor estabilidad frente a eventos externos que alteran los precios mundiales del petróleo y sus derivados.
Distribuidores de combustibles enfrentan incertidumbre mensual
El representante explicó que los distribuidores afrontan una situación compleja debido a las variaciones periódicas en los precios y al margen de utilidad fijo que reciben por cada galón comercializado. Según indicó, el valor final no lo determina el sector privado, sino el Estado, por lo que sus ingresos permanecen prácticamente invariables.
Añadió que cada ajuste genera incertidumbre para las estaciones de servicio, especialmente cuando existe inventario adquirido a un precio superior y posteriormente debe venderse a un valor menor. Del mismo modo, cuando los precios aumentan se requiere mayor capital para mantener el mismo nivel de abastecimiento.
Arteaga aseguró que el sector ha solicitado durante años una revisión de sus condiciones económicas y recordó que los costos operativos han crecido considerablemente debido al incremento de impuestos, salarios básicos y otros gastos asociados a la actividad comercial.
Reuniones sin resultados concretos
El distribuidor de combustibles señaló que se han desarrollado múltiples encuentros con autoridades nacionales para exponer las dificultades del sector, aunque, según afirmó, esos diálogos no se han traducido en soluciones concretas ni en cambios que permitan mejorar la rentabilidad de las estaciones de servicio.
También sostuvo que una de las preocupaciones permanentes es la intermediación existente entre comercializadoras y distribuidores, situación que, desde su perspectiva, incrementa costos sin representar beneficios equivalentes para quienes operan directamente las estaciones.
Durante la entrevista indicó que incluso se planteó la posibilidad de adquirir el producto mediante operaciones directas al contado, eliminando intermediarios, aunque esa alternativa no prosperó.
Impacto económico y desafíos para el país
Arteaga considera que la evolución del mercado energético podría impulsar una transición más acelerada hacia tecnologías eléctricas, especialmente si continúan aumentando los costos relacionados con la importación y distribución de derivados del petróleo.
Asimismo, expresó preocupación por el estado de determinadas infraestructuras utilizadas para almacenamiento y transporte, así como por las pérdidas que, según dijo, deberían transparentarse para comprender el verdadero impacto financiero del sistema de abastecimiento nacional.
Respecto al escenario económico general, afirmó que cualquier incremento en los combustibles termina repercutiendo en los hogares ecuatorianos, debido a que el transporte, la producción y múltiples actividades dependen directamente del comportamiento de los precios energéticos.
Medidas compensatorias y propuestas
Como alternativa, Arteaga planteó que el Gobierno impulse medidas compensatorias dirigidas a distintos sectores productivos y fortalezca políticas orientadas a mejorar los ingresos de la población, considerando que los aumentos terminan afectando el poder adquisitivo de las familias.
También insistió en la importancia de desarrollar una estrategia nacional enfocada en incrementar la explotación petrolera, fortalecer la refinación interna y reducir la necesidad de importar derivados, con el propósito de disminuir la vulnerabilidad frente a los mercados internacionales.
Finalmente, sostuvo que una planificación de largo plazo permitiría enfrentar con mayor estabilidad los desafíos del sector energético y evitar que las variaciones internacionales sigan trasladándose al bolsillo de los ciudadanos y a la operación diaria de los distribuidores, quienes, según manifestó, continúan esperando respuestas para una actividad que considera estratégica para el funcionamiento del país.
Vea la entrevista completa aquí:
