Las abejas y otros polinizadores son fundamentales para la producción agrícola, la biodiversidad y el equilibrio natural de los ecosistemas. Sin embargo, factores como el uso indiscriminado de pesticidas, la expansión de monocultivos y la deforestación están afectando cada vez más a estas especies, tanto en Ecuador como en otros países.

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En entrevista con Manavisión Plus, Oswaldo Valarezo, exfuncionario del Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias de Ecuador (INIAP) en Portoviejo, explicó cómo surgieron las alertas internacionales sobre el impacto de los químicos en las abejas y advirtió que la desaparición de estos insectos representaría un grave riesgo para la seguridad alimentaria mundial.

El especialista también habló sobre la situación en Ecuador, los problemas de control de agroquímicos, la pérdida de bosques y el desplazamiento de especies hacia zonas urbanas. Además, destacó la importancia de conservar árboles y sembrar especies nativas para mantener la biodiversidad y proteger las fuentes de agua.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), cerca del 75 % de los cultivos alimentarios del mundo dependen, al menos en parte, de la polinización. ¿Qué consecuencias podría tener para la seguridad alimentaria la disminución de las poblaciones de abejas y otros polinizadores?

La preocupación internacional por las abejas surgió como consecuencia de una corriente ecologista que despertó en la segunda mitad del siglo pasado. Uno de los principales antecedentes fue el libro La primavera silenciosa, escrito por Rachel Carson, una bióloga norteamericana que advertía sobre los peligros del uso de pesticidas.

Hace más de 60 años ella alertaba sobre la pérdida de especies animales, incluyendo las abejas, debido al uso intensivo de productos químicos que hasta ahora se siguen utilizando. Esa corriente fue acogida por las Naciones Unidas y, desde los años 70, comenzaron a impulsarse disposiciones relacionadas con este tema.

Posteriormente se reconoció públicamente la función de las abejas. Además de producir miel, son altamente responsables de la producción de frutos. Si las abejas llegaran a desaparecer por causas provocadas por el hombre, existiría un grave riesgo para la seguridad alimentaria mundial.

Ecuador es uno de los países más biodiversos del planeta. ¿Qué especies polinizadoras existen en el país y cuál es su importancia para la agricultura?

Las abejas son la representación más significativa dentro del grupo de insectos polinizadores, aunque no son las únicas especies que cumplen esa función. Existen otros insectos que también son altamente responsables de la producción.

Por ejemplo, en el caso del cacao intervienen unas especies muy diminutas de moscas que actúan como polinizadores. La flor del cacao es difícil de ser polinizada por el viento, las aves o incluso las mismas abejas, porque tiene un acceso complicado.

Estas pequeñas moscas se desarrollan en la hojarasca y en las cáscaras del cacao que permanecen en el suelo, y son las que contribuyen grandemente a la polinización del cultivo. El cacao es actualmente muy importante para Ecuador por las exportaciones y sus derivados, lo que demuestra la importancia de estos polinizadores.

Diversos estudios alertan sobre el impacto de los pesticidas en las abejas. ¿Qué tan controlado está el uso de agroquímicos en Ecuador?

En Europa existe un cuidado especial hacia las abejas y se ha restringido el uso de muchos productos químicos en cultivos donde participan polinizadores. Esa corriente también llega a nuestro continente y a Ecuador, pero aquí el cumplimiento deja mucho que desear.

En el país se utiliza cualquier clase de sustancia y, aunque ciertos productos estén prohibidos, no hay problema en introducirlos de contrabando desde Perú o Colombia. Las fronteras son muy permeables y no existe una regulación que realmente pueda castigar eso.

Los almacenes agrícolas pueden ser controlados para evitar la venta de algunos productos, pero el contrabando es inevitable. Esto afecta no solo a las abejas, sino a todos los polinizadores.

Más que las leyes, creo que debería existir conciencia entre los usuarios, comerciantes y la población en general. En Europa se rechazan productos con residuos químicos y se premian los cultivos orgánicos. Allá existe una conciencia mucho más clara sobre la naturaleza y los organismos, incluidas las abejas.

La deforestación es otro de los problemas que preocupa. ¿Qué impacto tiene sobre las abejas y otros polinizadores?

La deforestación es un problema sumamente complejo causado por la actividad humana. Reemplazar los bosques por potreros o monocultivos de banano, arroz o maíz hace perder la biodiversidad natural.

Eso altera el equilibrio biológico. Muchas especies se sienten desprotegidas y buscan otros ambientes para adaptarse. En muchos casos, lamentablemente, la extinción de especies animales está comprobada porque desaparecen los refugios y las fuentes de alimento.

Los árboles y los bosques son esenciales porque allí viven y se alimentan muchos organismos. Cuando esos espacios desaparecen, el ambiente se vuelve cada vez más difícil para la vida silvestre.

En ciudades como Portoviejo cada vez se observan más abejas en sectores urbanos. ¿La deforestación influye en este desplazamiento?

Sí, es un ejemplo evidente de lo que puede suceder, no solamente con las abejas, sino con otras especies. En el caso de las abejas, muchas prácticamente se están criando de forma silvestre, porque la apicultura técnica implica que las colmenas sean manejadas racionalmente y trasladadas hacia lugares donde existan flores para producir miel y cumplir la función de polinización.

Las abejas silvestres son precisamente las que están expuestas a peligros como el uso de sustancias químicas y la deforestación. 

Frente a la pérdida de bosques, ¿qué tipo de árboles o plantas deberían sembrarse para recuperar estos ecosistemas?

En las colinas y bosques secos tropicales de Manabí existen especies nativas y no hay necesidad de introducir otras plantas. Las especies propias del ecosistema son las más apropiadas porque tienen las flores que necesitan las abejas.

El principal requisito para las abejas es que existan flores. Por eso la reforestación debería realizarse sembrando árboles y plantas nativas del medio. De esa manera, las abejas no tendrán problemas para trasladarse nuevamente hacia esos espacios y cumplir su función.

¿Qué papel cumplen las comunidades rurales y los pequeños apicultores en la conservación de las abejas?

La producción de miel es una industria importante a nivel mundial, especialmente en Europa. En Ecuador, particularmente en la Sierra, la apicultura se maneja mejor.

En la Costa he visto esfuerzos del Ministerio del Ambiente y del Ministerio de Agricultura para fomentar esta actividad entre comunidades rurales, buscando que puedan sostener su economía y al mismo tiempo conservar los ecosistemas. No podría decir exactamente qué resultados ha tenido esa iniciativa, pero sí existe la intención institucional. 

La semana pasada se conmemoró el Día del Árbol. ¿Por qué es importante conservar las áreas arborizadas?

Los árboles son parte fundamental de la biodiversidad. Existe una cadena alimenticia donde las especies vegetales producen frutos que sirven de alimento para aves, mamíferos, murciélagos, insectos y otros organismos. Además, los árboles sirven de refugio para numerosas especies.

Cuando se talan árboles, muchos animales pierden esos espacios y deben desplazarse sin encontrar nuevos lugares adecuados para sobrevivir.

Los árboles también ayudan a purificar el aire y a mantener las fuentes de agua. Por eso se considera que los bosques son pulmones naturales de las ciudades. En Portoviejo todavía existen zonas de colinas que conservan vegetación original y representan un importante aporte ambiental.

Muchas campañas de reforestación no logran mantenerse en el tiempo. ¿Qué se necesita para que estos procesos realmente funcionen?

Muchas veces se realizan campañas de reforestación donde se invierte dinero y existe colaboración ciudadana, pero el esfuerzo queda solamente al inicio.

Según algunos informes, apenas un pequeño porcentaje de los árboles sembrados logra crecer. Muchos desaparecen por la maleza o la falta de agua y mantenimiento.

Por eso lo más importante no es solamente sembrar árboles, sino darles el cuidado necesario para que sobrevivan. Mientras más árboles existan y mejor cuidados estén, mucho mejor será para el ambiente.