Un estudio científico reveló que la esponja de cocina, utilizada diariamente para lavar platos, acumula más bacterias que el inodoro, incluyendo microorganismos potencialmente patógenos. La investigación fue realizada por microbiólogos de una universidad europea, quienes analizaron la carga bacteriana en utensilios comunes del hogar, detectando un alto nivel de contaminación en las esponjas usadas.
Esponja lavaplatos: un caldo de cultivo bacteriano
El estudio, publicado en la revista Nature Scientific Reports, examinó 14 esponjas domésticas recogidas de diferentes hogares. Los investigadores realizaron un análisis metagenómico para identificar y cuantificar la diversidad microbiana, encontrando más de 360 especies bacterianas, muchas de ellas resistentes al calor y la desinfección.
Entre los hallazgos, se detectaron bacterias del género Moraxella, Acinetobacter y E. coli, asociadas comúnmente con infecciones respiratorias, urinarias y gastrointestinales. En algunos casos, los niveles de carga bacteriana eran comparables o superiores a los encontrados en inodoros y cañerías sanitarias.
“La estructura porosa, húmeda y rica en restos orgánicos convierte a la esponja en un entorno ideal para el crecimiento microbiano”, explicaron los autores del estudio.
Uso frecuente y desinfección insuficiente
El informe señala que el problema no solo radica en la acumulación de bacterias, sino en los métodos de limpieza ineficientes que suelen emplearse. Muchos usuarios creen que hervir la esponja o meterla en el microondas es suficiente para eliminar los microorganismos, sin embargo, el análisis demostró que estas prácticas solo reducen parcialmente la presencia bacteriana.
Algunos microorganismos, especialmente los que forman biofilms, pueden resistir condiciones extremas y seguir reproduciéndose, aumentando el riesgo de contaminación cruzada en los alimentos y utensilios de cocina.
Además, se evidenció que las esponjas que se usan durante más de una semana sin reemplazo presentan una concentración bacteriana exponencialmente mayor, especialmente cuando se mantienen húmedas o almacenadas en espacios cerrados.
Recomendaciones de los expertos
Ante estos hallazgos, los microbiólogos recomendaron cambiar la esponja de cocina al menos una vez por semana, evitar su uso para limpiar superficies contaminadas como tablas de cortar carne cruda y secarla completamente después de cada uso.
Otras recomendaciones incluyen:
- Evitar el uso compartido de una misma esponja para diferentes tipos de limpieza.
- Utilizar alternativas como cepillos o esponjas de silicona que retienen menos humedad.
- Lavar con agua caliente y jabón después de cada uso y dejar secar al aire libre.
La comunidad científica ha destacado la importancia de mantener una higiene doméstica adecuada como medida preventiva frente a enfermedades transmitidas por alimentos.
Enfermedades por uso de esponjas sucias
Las enfermedades diarreicas y gastrointestinales son una de las principales causas de consulta médica a nivel mundial, muchas de ellas asociadas al manejo inadecuado de alimentos y utensilios de cocina. La contaminación cruzada, donde las bacterias pasan de un objeto a otro, es una vía común de transmisión.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha señalado en informes recientes que hasta el 30% de las intoxicaciones alimentarias se originan en el hogar, lo que refuerza la relevancia de estos estudios para mejorar prácticas de higiene en espacios domésticos.
Llamado a la prevención
El estudio concluye que, aunque la esponja de cocina es un utensilio útil, debe considerarse como un vector potencial de bacterias si no se manipula adecuadamente. La clave está en la educación del consumidor, el uso correcto de utensilios y la incorporación de hábitos de limpieza rigurosos en la cocina.
La investigación ha sido bien recibida por organismos de salud, quienes buscan ampliar campañas de concientización sobre los riesgos bacterianos en el entorno doméstico.