En una entrevista concedida a la Asociación de Radiodifusores de Chile (Archi), el presidente José Antonio Kast ratificó la decisión de la ministra de la Mujer, Judith Marín, de solicitar la renuncia no voluntaria a Priscilla Carrasco, directora del Servicio Nacional de la Mujer y la Equidad de Género (SernamEG).
La medida ha generado una fuerte controversia política y social debido a que Carrasco se encuentra actualmente en tratamiento contra un cáncer de mama triple negativo, diagnosticado a mediados del año pasado. Kast justificó la salida apelando a una ruptura en la gestión y confianza política, en el marco de una auditoría general a la administración anterior.
Justificación oficial y crisis de confianza
Durante su intervención radial, el mandatario chileno calificó la situación como un "hecho lamentable" desde la perspectiva humana, pero enfatizó que la conducción del Estado requiere una alineación estricta con los objetivos del nuevo Ejecutivo.
"La confianza no se dio", afirmó Kast, quien asumió el cargo el pasado 11 de marzo. Según el presidente, la prioridad de su gestión es velar por el bien de todos los ciudadanos, lo que implica renovar cargos estratégicos independientemente de las circunstancias personales de los funcionarios.
La ministra Judith Marín, actual titular de la cartera de la Mujer, estaba al tanto de la delicada condición de salud de Carrasco.
La antecesora en el cargo, Antonia Orellana, confirmó haber entregado dicha información durante el proceso de traspaso de mando. Incluso, se reportó que Marín mantuvo una reunión presencial con la funcionaria pocos días después de que esta se sometiera a una mastectomía, lo que confirma que el Ejecutivo poseía conocimiento pleno de la situación oncológica de la directora.
Orellana defendió la gestión de Carrasco, destacando que durante su periodo se logró la mayor expansión de atención a la violencia de género en la historia del programa, alcanzando una cobertura del 90% del territorio nacional, señala una nota de diario El País de España.
Carrasco, de 47 años, había accedido al cargo mediante el sistema de Alta Dirección Pública (ADP) en agosto de 2022, un mecanismo diseñado para garantizar la idoneidad técnica por encima de las cuotas políticas.
Desgaste político y caída en las encuestas
La polémica por el despido de Carrasco coincide con un momento de fragilidad para la administración de Kast. A menos de un mes de haber asumido la presidencia, el mandatario ha experimentado una caída de 14 puntos en su nivel de aprobación, pasando de un 57% a un 43%, según los datos más recientes de la encuesta Cadem.
Paralelamente, la desaprobación escaló 17 puntos, situándose en un 51%. Este descenso se atribuye no solo a decisiones administrativas cuestionadas, sino también a la implementación de una política económica de shock.
El Gobierno decidió no contener el alza en los precios de los combustibles, permitiendo que el incremento se traspase íntegramente a los consumidores sin mecanismos de gradualidad.
Esta medida, sumada al anuncio de auditorías masivas para investigar presuntas irregularidades en la gestión de Gabriel Boric (2022-2026), ha polarizado el ambiente político. Kast ha insistido en que su administración está encontrando "situaciones complejas" que serán reveladas progresivamente, vinculando indirectamente estas supuestas anomalías con la remoción de funcionarios.
El estilo de liderazgo del presidente, caracterizado por un enfoque tradicional y la búsqueda de proyectar carácter decisivo, está siendo puesto a prueba. La ciudadanía, que inicialmente otorgó un voto de confianza al proyecto ultraconservador, muestra signos de resistencia ante medidas que son percibidas como carentes de sensibilidad social o pragmatismo económico.
Reacción transversal y críticas de la derecha
La decisión de remover a una funcionaria en tratamiento contra un cáncer de alta agresividad ha logrado algo poco común en el escenario chileno: el rechazo unánime de mujeres de todo el espectro político.
La presidenta del Senado, Paulina Núñez (Renovación Nacional), instó al Ejecutivo a revertir la medida, señalando que existen "límites en la política y en la vida" que no deben cruzarse por razones humanitarias y de empatía básica.
Desde el mismo sector político, la exministra Karla Rubilar calificó la acción como "incoherente", especialmente considerando que ocurre dentro del Ministerio de la Mujer y en un contexto de alerta oncológica nacional.
A estas críticas se sumó Evelyn Matthei, figura prominente de la derecha tradicional, y la senadora María José Gatica, quien apeló a las convicciones cristianas del presidente para solicitar compasión ante la carga física y emocional que representa la enfermedad para Carrasco.
A pesar de la presión interna y externa, el Palacio de La Moneda no ha mostrado intenciones de rectificar. La ministra Judith Marín, vinculada anteriormente a movimientos antiaborto y al hoy disuelto Partido Social Cristiano, ha solicitado que se detengan las "caricaturas" sobre su gestión, señala El País.
No obstante, el antecedente del proceso constituyente de 2023 —donde las propuestas de Kast fueron rechazadas mayoritariamente por el electorado femenino— sugiere que la relación entre el actual Gobierno y la agenda de género sigue siendo uno de los puntos más críticos de su mandato. (10).