Tras el fin del fuerte temporal que dejó 13 muertos y miles de viviendas dañadas en Chile, los damnificados empiezan a volver a sus hogares para rescatar lo que destruyó el agua, el barro y los escombros, informaron los afectados el jueves a la AFP.
En la región desértica de Coquimbo, a unos 460 km al norte de la capital y donde son inusuales las fuertes tormentas, el fenómeno climático, que duró más de una semana, arrasó con más fuerza. Al menos 4.000 casas resultaron destruidas o con daños graves en el país, la mayoría en esa provincia, según cifras oficiales del gobierno.
Jorge Barría, un prevencionista de riesgos laborales, apenas alcanzó a huir junto a su familia del temporal que inundó su hogar en el pueblo rural de Barrancas, donde se instaló hace cinco años para evitar el caos de la ciudad.
Chile ha soportado fuertes lluvias en los últimos días
Y tras el fin de la peor tormenta que recuerda, él y otras decenas de familias regresan. Pero ahora pasa su cumpleaños número 46 sacando del barro todas las pertenencias que perdió cuando un deslizamiento de tierras sepultó su casa con piedras y fango.
"Era el sueño como padre de familia poder tener un lugar más espacioso. Espero que esto no me trunque el deseo", dice. El presidente chileno, José Antonio Kast, decretó estado de catástrofe en la región, lo que permite el despliegue de militares y movilizar ayuda más rápidamente.
Una treintena de vehículos pesados están desplegados en la región limpiando los caminos, mientras helicópteros trasladan comida y agua, según imágenes de medios locales. Pero Elizabeth Castillo, una dirigente vecinal de 68 años de Barrancas, dice que la asistencia llega a cuentagotas.
Unas 60 mil personas se mantienen aisladas
"La gente no tiene agua. Estuvimos sin luz más de siete días, entonces la comida en los refrigeradores se pudrió. Y como los caminos no están buenos, es imposible ir a comprar", relata a la AFP en una llamada telefónica.
Aunque las lluvias cesaron, las maltrechas rutas hacia la ciudad no permiten que la gente se traslade a conseguir insumos básicos. Como ellos, unas 60 mil personas se mantienen aisladas en distintas zonas del norte del país, la mayoría en Coquimbo, por las interrupciones de rutas.