Una marea humana salió este lunes a las calles de Teherán para saludar el cortejo fúnebre del exlíder supremo Alí Jamenei, en el tercer día de un funeral nacional pensado como una demostración de fuerza y de unidad.
Las autoridades no han facilitado una estimación del número de participantes desde que comenzó el homenaje el sábado, pero esperaban entre 15 y 20 millones de personas en total. Por la noche, el féretro llegó a la ciudad santa de Qom, al sur de la capital, indicó la televisión estatal.
Después de Qom, pasará por varios santuarios de Irak, donde vive una importante comunidad chiita, antes de ser enterrado el jueves en la ciudad santa de Mashhad, en el noreste de Irán, de donde era originario. La república islámica llamó a los iraníes a acudir en masa a este funeral como desafío a sus enemigos acérrimos.
Jamenei falleció el 28 de febrero, primer día de los ataques conjuntos de Israel y Estados Unidos, que desataron una guerra en Oriente Medio.
"Todo el mundo habla de venganza", dijo a la AFP Gholamreza Khanbabaei, de 58 años, con un retrato del presidente estadounidense Donald Trump amenazado con un arma a quemarropa. "Es necesario, si no más adelante será peor", añadió.
El féretro de Alí Jamenei, que dirigió el país durante más de tres décadas, hasta su muerte a los 86 años, estuvo expuesto al público durante dos días en la Gran Mosalá de Teherán, un importante recinto religioso.
Un camión descapotable transportó por la ciudad sus restos mortales, cubiertos de flores y del emblemático turbante negro del ayatolá.
Banderas de venganza
Una marea humana agitó banderas iraníes y otras rojas, que simbolizan la venganza y la justicia, observaron periodistas de la AFP.
Los participantes corearon lemas antiestadounidenses y antiisraelíes y algunos carteles llamaban a "matar" a Donald Trump y al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu.
En imágenes aéreas de la televisión estatal, aparecía la principal arteria que conduce a la plaza Azadi abarrotada de gente a lo largo de varios kilómetros.
Una muchedumbre no vista desde 2020, cuando siete millones de personas asistieron al funeral del general Qasem Soleimani, asesinado en un bombardeo estadounidense en Irak.
La procesión duró unas 10 horas y recorrió 20 km. El espacio aéreo permaneció cerrado durante este día declarado festivo.
Bajo un calor sofocante, los organizadores rociaban con agua a los participantes y repartían comida y bebida.
"El liderazgo del mártir enseñó a todos que el mayor activo de Irán es su pueblo y su unidad", escribió en X el presidente Masud Pezeshkian, que se encontraba entre los asistentes.
También estaban presentes, según mostraron los medios estatales, el canciller, Abás Araqchi; el influyente jefe del Poder Judicial, Gholamhosein Mohseni Ejei; y el actual comandante de la Fuerza Quds -uno de los brazos operativos de los Guardianes de la Revolución-, Esmail Qaani.
Se vio asimismo entre la multitud al expresidente Mahmud Ahmadineyad (2005-2013), que mantenía relaciones tensas con Jamenei.
Pero a su hijo y sucesor, Mojtaba, no se lo ha visto desde finales de febrero. El líder de 56 años, herido en los bombardeos que acabaron con la vida de su padre, solo se expresa a través de comunicados.
Evitar incidentes
El camión que transporta los restos mortales de Jamenei y los de sus familiares fallecidos con él en los ataques (una de sus hijas, un yerno, una nuera y una nieta) fue escoltado por fuerzas de seguridad a pie para evitar incidentes, tras el precedente de 1989, durante el cortejo fúnebre del anterior líder supremo, Ruhollah Jomeini.
En un momento de caos, una multitud tomó de asalto el cortejo. Rasgaron el sudario y el cuerpo cayó al suelo.
Al final, sus restos mortales fueron trasladados en helicóptero y enterrados en un cementerio cercano a Teherán, con varias horas de retraso. Según la agencia oficial Irna, acudieron 10 millones de personas y hubo más de diez muertos y 10.000 heridos.
El funeral del ayatolá estaba previsto inicialmente en marzo, pero se pospuso debido a la guerra