El embajador de Estados Unidos en Bélgica, Bill White, negó este lunes que el presidente estadounidense, Donald Trump, haya intervenido ante la FIFA para que el delantero Folarin Balogun pudiera disputar el partido de octavos de final del Mundial frente a Bélgica, pese a la suspensión que inicialmente debía cumplir tras recibir una tarjeta roja en el encuentro anterior.
Las declaraciones del diplomático se produjeron después de que trascendieran informaciones que señalaban que Trump habría llamado al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para solicitar una revisión de la sanción impuesta al atacante estadounidense. White rechazó esa versión y aseguró, mediante un mensaje publicado en redes sociales, que el mandatario "nunca interferiría en el funcionamiento interno de la FIFA".
El embajador también sostuvo que Trump únicamente expresó su agradecimiento al organismo rector del fútbol tras conocerse la resolución. Además, defendió que la expulsión de Balogun fue innecesaria y valoró que la FIFA revisara una decisión que, a su juicio, debía corregirse para garantizar la justicia deportiva.
Bélgica mantiene su rechazo a la resolución de la FIFA
White afirmó que, en un torneo de la magnitud del Mundial, resulta importante revisar decisiones trascendentes cuando existe la posibilidad de un error arbitral. También elogió la actuación de los árbitros de la FIFA al considerar que fueron ellos quienes determinaron la necesidad de modificar la sanción. Finalmente, expresó su deseo de que el encuentro fuera ganado por "el mejor", en referencia a la selección de Estados Unidos.
Mientras tanto, la Real Federación Belga de Fútbol remitió un recurso ante la FIFA para impugnar la suspensión de la sanción aplicada a Balogun, según informaron varios medios belgas. Aunque la decisión no había sido comunicada oficialmente por la FIFA, la federación había anticipado que estudiaría todas las acciones disponibles para defender los derechos de todas las selecciones participantes y preservar el principio de juego limpio en las futuras ediciones del torneo.
Como parte de su postura pública, la federación belga difundió una imagen en redes sociales en la que aparecen el capitán Youri Tielemans, Diego Moreira y Thomas Meunier vestidos con uniformes de fútbol americano en los colores de Bélgica. La publicación incluyó la frase "Esto no es...", en alusión a la obra del artista René Magritte, además del mensaje "Red is red" ("Rojo es rojo").
Gobierno belga y Comisión Europea cuestionan la medida
El ministro de Exteriores de Bélgica, Maxime Prévot, calificó la decisión de la FIFA como "incomprensible". En declaraciones al medio Politico, señaló que, si una llamada telefónica hubiera influido realmente en la resolución, ello supondría vulnerar los principios fundamentales del fútbol y del deporte. Además, recordó su experiencia como exárbitro y manifestó que siempre ha defendido la aplicación justa de las reglas.
Por su parte, el comisario europeo de Deportes, Glenn Micallef, también criticó la medida adoptada por la FIFA y la calificó de "equivocada". A través de sus redes sociales indicó que numerosos aficionados y exjugadores ya habían expresado su desacuerdo con la suspensión de la sanción y afirmó compartir esa valoración como seguidor del fútbol.
Aunque evitó mencionar de forma directa a Donald Trump o a Gianni Infantino, Micallef advirtió que cualquier influencia política sobre las decisiones deportivas pondría en riesgo la autonomía del deporte y reiteró que la interpretación de las reglas corresponde exclusivamente a las autoridades deportivas competentes.