Investigadores de la Universidad de Colorado en Boulder y del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (Estados Unidos) desarrollaron un método que permite identificar remotamente teléfonos y verificar si ha sido alterado durante su fabricación.

El avance, publicado recientemente, busca reducir el riesgo de espionaje en un contexto de aumento de ciberataques y filtraciones de datos sensibles.

Seguridad móvil ante el aumento de ciberataques

Según explican los investigadores en la revista AIP Advances, editada por AIP Publishing, los teléfonos inteligentes se han convertido en uno de los dispositivos más críticos para la seguridad digital. Estos equipos almacenan información personal, corporativa y gubernamental, lo que los vuelve un objetivo frecuente de ataques informáticos.

Uno de los principales desafíos, señalan los autores, es comprobar que un teléfono no haya sido manipulado durante su proceso de fabricación o distribución. Los métodos tradicionales de verificación suelen implicar inspecciones físicas que pueden dañar el dispositivo o alterar su funcionamiento.

Huellas electromagnéticas como identificación

El nuevo enfoque se basa en el comportamiento electromagnético del hardware del teléfono. Cuando un smartphone se comunica con una torre de telefonía móvil, emite un conjunto específico de ondas electromagnéticas. Aunque distintos dispositivos pueden transmitir señales similares, cada modelo presenta variaciones mínimas asociadas a su arquitectura interna.

Para el estudio, los investigadores utilizaron tarjetas SIM especializadas y un emulador de estación base que cumple con los estándares de radio celular. Con este sistema, ordenaron a un conjunto de teléfonos considerados "confiables" —equipos que no habían sido modificados— que transmitieran señales idénticas. A partir de ello, construyeron una base de datos de referencia que funciona como una huella digital para cada modelo.

Comparación y detección de alteraciones

Al comparar las señales de un dispositivo desconocido con la base de datos de huellas confiables, el sistema puede determinar si el teléfono ha sido alterado. Si las señales no coinciden con ninguno de los patrones registrados, existe la posibilidad de que el equipo haya sido modificado o comprometido.

La investigadora Améya Ramadurgakar, autora principal del estudio, explicó que el proceso es comparable a una canción interpretada por distintas voces. Aunque las notas sean las mismas, cada intérprete presenta diferencias imperceptibles a simple vista, pero detectables con instrumentos sensibles.

Resultados y proyección tecnológica

El método fue probado en smartphones de última generación disponibles comercialmente, fabricados por las principales marcas del mercado. Los ensayos alcanzaron una precisión superior al 95 %, con resultados estables y repetibles en el tiempo.

Los investigadores destacan que la técnica no se limita a las redes móviles actuales 4G y 5G. Al centrarse en propiedades fundamentales del hardware, el sistema podría adaptarse a futuras generaciones de tecnología celular.

Aplicaciones en entornos de alta seguridad

Ramadurgakar señaló que este avance sienta las bases para un futuro marco de pruebas estandarizado. Entre los próximos pasos figuran ampliar la biblioteca de dispositivos confiables, considerar variaciones entre lotes de fabricación y automatizar el proceso de verificación.

El equipo prevé que esta tecnología se utilice para validar teléfonos antes de su entrega a usuarios de alta seguridad, como autoridades gubernamentales o mandos militares, reforzando así la protección del hardware móvil frente a amenazas de espionaje.