La NASA se prepara para consolidar una presencia humana permanente en la superficie lunar, marcando un nuevo avance en la exploración espacial. Como parte de esta estrategia, la agencia detendrá temporalmente el desarrollo del proyecto Gateway para concentrar recursos en infraestructura que permita estancias sostenidas en la Luna, con la mira puesta en el próximo gran desafío: Marte.
Jared Isaacman, administrador de la NASA, anunció que el plan a mediano plazo implica el uso de hardware reutilizable y acuerdos comerciales para facilitar misiones tripuladas regulares. En su cuenta de "X", Isaacman indicó que para lograr el objetivo, se prevé priorizar las siguientes operaciones: "aterrizajes robóticos frecuentes y pruebas de movilidad, incluidos los drones MoonFall; a partir de 2027, se prevé un ritmo casi mensual de aterrizajes en la Luna de equipos y vehículos exploradores con cargas útiles científicas; inversiones en energía, comunicaciones y movilidad terrestre; e infraestructura escalable para dar soporte a la presencia humana a largo plazo", detalló.
Fases del plan para una base lunar permanente
El esquema de la NASA se divide en tres fases. La primera etapa consiste en construir, probar y aprender, dejando atrás las misiones esporádicas y avanzando hacia un enfoque modular y repetible. Programas como CLPS y LTV permitirán el envío de vehículos, instrumentos y demo tecnológicas que aumentan la movilidad, la energía, comunicaciones y recolección de datos científicos en la Luna. En la segunda fase se instalará una infraestructura inicial semi-habitable y una logística regular, sumando vehículos exploradores presurizados y aportes de agencias como JAXA, además de nuevas cargas útiles, infraestructura y capacidades de transporte proporcionadas por socios internacionales.
La tercera etapa implica el establecimiento de una presencia humana de larga duración con infraestructura pesada. En este punto, se integrarán módulos como los Hábitats Multipropósito de la Agencia Espacial Italiana, el Vehículo Utilitario Lunar de Canadá y otras contribuciones clave en habitabilidad, movilidad terrestre y logística. Mientras avanza el desarrollo lunar, la NASA ratifica su compromiso con la órbita terrestre baja (LEO). Por más de 20 años, la Estación Espacial Internacional ha servido como un laboratorio orbital, permitiendo más de 4.000 investigaciones, involucrando a 5.000 científicos y acogiendo visitantes de 26 países.
La agencia no espera operar la estación indefinidamente y planea una transición a módulos comerciales. La NASA propone un modelo gradual: adquiriría un Módulo Central gubernamental que, conectado a la estación, facilitaría la validación y separación de módulos comerciales para vuelos independientes. Cuando la tecnología y el mercado lo permitan, la NASA será solo uno de los clientes en un ecosistema comercial avanzado.
Energía nuclear para el espacio profundo
En otro avance, la NASA lanzará el Reactor Espacial-1 Freedom, la primera nave interplanetaria con propulsión nuclear, destinada a Marte antes de 2028. Este sistema promete transporte eficiente para cargas masivas y posibilitará misiones de alta potencia más allá de Júpiter, donde los paneles solares no funcionan correctamente.
La misión SR-1 Freedom desplegará en Marte la carga Skyfall, formada por helicópteros tipo Ingenuity para ampliar la exploración del planeta rojo. Con esto, la NASA busca sentar las bases regulatorias y tecnológicas para sistemas energéticos nucleares que respalden futuras misiones tripuladas o robotizadas de larga duración.
En los próximos meses la NASA implementará estos cambios, integrando expertos a lo largo de la cadena de suministro para analizar, resolver desafíos, acelerar la producción y asegurar el éxito de los programas clave.
La agencia insistió en que la transición a estaciones comerciales será estructurada para evitar interrupciones en la presencia estadounidense en el espacio y fortalecer una industria comercial robusta alrededor de la órbita terrestre baja.