La ejecución del plan Triple AAA, que dotará de agua potable y alcantarillado a la zona rural del cantón Portoviejo, ha generado afectaciones en varias vías de la parroquia Calderón, donde actualmente la circulación vehicular se ha vuelto complicada.
Uno de los puntos más críticos se ubica en la vía de ingreso a la parroquia, pasando el puente del colegio Abdón Calderón. En ese tramo, donde inicia el parterre central, el carril derecho está completamente destruido. Aunque recientemente se colocaron piedras, este material no ha sido compactado, lo que obliga a los conductores a avanzar con extrema precaución para evitar daños en sus vehículos o la rotura de neumáticos.
Un morador del sector, que prefirió no identificarse, indicó que cuando llueve se forman grandes huecos que se llenan de agua, lo que provoca que los vehículos caigan y sufran daños. A esto se suma ahora la presencia de piedras sueltas que incrementan el riesgo.
Vías intervenidas y tránsito complicado
El problema no se limita al acceso principal. En el centro de la parroquia Calderón, cerca del parque, gran parte de la vía quedó sin carpeta asfáltica debido a la instalación de tuberías como parte del proyecto. Actualmente, los vehículos deben circular sobre piedras, lo que dificulta el tránsito y genera incomodidad para conductores y peatones.
La situación también es evidente en la calle Andrés Cedeño, que se encuentra en muy malas condiciones. El terreno no ha quedado nivelado y permanece prácticamente a nivel de tierra, lo que ha generado malestar entre los habitantes de la zona.
Más adelante, en la vía principal antes de llegar a la ciudadela Santa Clara, gran parte del tramo también está a nivel de tierra con piedras sobresalientes. En este punto, los conductores deben maniobrar para evitar los sectores más dañados, lo que en ocasiones implica invadir el carril contrario, incrementando el riesgo de accidentes.
Riesgos aumentan durante la noche
El panorama se vuelve aún más complejo durante la noche. Conductores que no conocen el estado de la vía se enfrentan a huecos, piedras y tramos irregulares sin previo aviso, lo que puede derivar en incidentes. La falta de condiciones adecuadas obliga a muchos a invadir carriles para proteger sus vehículos, generando situaciones de peligro.
Esta problemática también se replica en sectores como El Tillo y Pimpiguasí, donde se ejecutan trabajos del mismo plan. En estas zonas, varias partes de la vía están a nivel de tierra y presentan huecos. Incluso, en el tramo hacia Pimpiguasí, se ha formado una grieta en medio de la vía debido al daño del asfalto.
José Mendoza, conductor de la localidad, manifestó que si bien los trabajos del plan Triple AAA son necesarios y positivos para la comunidad, considera urgente que se reponga la carpeta asfáltica. "Está bien que se hagan las obras, pero también deben dejar las calles en buen estado", expresó.
Moradores respaldan el plan Triple AAA, pero exigen soluciones
Varios habitantes de Calderón coinciden en que no se oponen a la ejecución del plan Triple AAA. Por el contrario, destacan la importancia de contar con agua potable permanente y un sistema de alcantarillado adecuado, servicios que han sido una necesidad histórica en la zona rural del cantón.
También reconocen que el personal y la maquinaria han trabajado con rapidez para instalar las tuberías, lo que ha permitido avanzar en el proyecto y reducir el tiempo de intervención. Sin embargo, insisten en que la reposición del asfalto debe realizarse lo antes posible para evitar mayores afectaciones.
En este contexto, los moradores hacen un llamado a las autoridades responsables del proyecto y al alcalde Javier Pincay, para que se atienda esta situación.
En febrero pasado, en entrevista con Noticias Manavisión, Julio Bermúdez, director del plan, informó que el sistema de agua potable en Calderón se prevé concluir en septiembre, mientras que el alcantarillado sanitario estaría listo en octubre. Según explicó, estos plazos responden a la magnitud del polígono intervenido y al alcance de las obras que se ejecutan en la parroquia.
En este sector se proyecta instalar más de 4.500 medidores, lo que permitirá ampliar significativamente la cobertura del servicio una vez finalizados los trabajos. Bermúdez también indicó que las labores se concentraban en la reposición de la carpeta asfáltica, con un espesor aproximado de cuatro pulgadas y un ancho de dos metros.
Estas intervenciones comenzaron en las cabeceras parroquiales de San Plácido y Alhajuela y se extendían desde el sector de Mancha Grande hacia Pimpiguasí, en Calderón.