La actriz y directora irlandoestadounidense Olivia Wilde analizó el impacto psicológico y profesional de haber sido nombrada "la mujer más sensual del año" por la revista Maxim, en 2009, argumentando que le tomó años procesar la validación asociada a la apariencia física en la industria del entretenimiento.

Olivia Wilde se cuestionaba tras ser elegida 

En 2009, con 25 años de edad, la carrera de Olivia Wilde experimentaba un notable ascenso impulsado por su interpretación de la doctora Remy Hadley en la serie televisiva House.

Fue en ese contexto cuando la revista masculina Maxim le otorgó el primer puesto de su ranking anual de las mujeres más atractivas del mundo, un episodio que casi dos décadas después evalúa bajo una perspectiva crítica.

En el podcast Call Her Daddy, conducido por Alex Cooper,  la cineasta reveló que la noticia generó sentimientos encontrados debido a sus propias inseguridades de la adolescencia.

Al recordar la llamada de su publicista para ofrecerle el nombramiento, Wilde admitió haber sentido una contradicción interna entre el criterio de la industria y su experiencia personal de la etapa escolar.

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La actriz tenía 25 años cuando lideró el listado de Maxim. - Internet

"Recuerdo haber pensado: entiendo que esto es lo más jodido del mundo, pero la parte de mí que nunca encajó en la secundaria, la chica que jamás sintió que cumplía con esos estándares de belleza, que se sentía torpe y fuera de lugar en todos los sentidos, sé que esa parte de mí pensó: ¿en serio? ¿Me quieren a mí?", declaró.

Fue un impulso para su carrera

Olivia Wilde explicó que situarse en la cima de una lista basada estrictamente en la apariencia física conlleva dinámicas complejas para la autoestima de las actrices.

Aseveró que depender de la mirada ajena expone a las profesionales a criterios volátiles de evaluación corporativa y mediática. "Es algo peligroso que de repente te digan que ahora eres buena" y que "tu valor depende por completo de nuestra definición caprichosa y subjetiva de la belleza", argumentó la directora, añadiendo que "me tomó muchos años entender y desentrañar los sentimientos de validación asociados a ese logro".

No obstante, reconoció el impulso comercial que dicha publicación, que incluyó imágenes en topless, aportó a su trayectoria en Hollywood. "Conseguí un papel tras otro gracias a eso. Me abrió puertas en los castings. Tienes que asumir la responsabilidad de tu participación en esa auto-objetificación", afirmó de manera directa.

Se defendió de las críticas

El espacio radial también sirvió para que la actriz abordara una controversia ocurrida en abril de este año en redes sociales, derivada de un video capturado en el Festival Internacional de Cine de San Francisco.

El material audiovisual generó múltiples interacciones y especulaciones entre usuarios que tildaron su aspecto de "demacrado".

Ante la difusión masiva de los comentarios y las comparaciones con personajes de ficción, Wilde manifestó adoptar una postura de distanciamiento frente al escrutinio del público digital. "Tienes que reírte de toda esta mierda", concluyó respecto a la repercusión de las imágenes.