El impacto económico de la guerra entre Irán, Israel y EE.UU. se manifiesta en múltiples frentes del comercio internacional, con efectos inmediatos en energía, logística y expectativas de inversión, explicó Juan Xavier Gutiérrez, analista económico y experto en comercio exterior, en entrevista con Manavisión Plus.

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De acuerdo con su análisis, los conflictos armados no producen beneficios netos para las economías involucradas ni para el sistema global. La ruptura de relaciones internacionales, sumada a la incertidumbre geopolítica, afecta directamente los mercados y altera los equilibrios de oferta y demanda.

Uno de los sectores más sensibles es el energético. La geopolítica se utiliza como herramienta para influir en los precios, especialmente en el mercado petrolero, considerado estratégico por su peso en la economía mundial y en las finanzas públicas de numerosos países.

Presión sobre el petróleo y la logística internacional

Gutiérrez señaló que la incertidumbre genera alta volatilidad en los precios del crudo, con movimientos que pueden ser tanto al alza como a la baja, dependiendo de la intensidad del conflicto y de las decisiones de los grandes productores.

Las tensiones también afectan corredores estratégicos del comercio mundial. El posible cierre o restricción de pasos marítimos, junto con alteraciones en rutas tradicionales, encarece el transporte de mercancías provenientes de Asia y otras regiones clave para el abastecimiento global.

Este escenario incrementa los costos logísticos y se traduce en mayores precios finales de insumos. El especialista advirtió que estos efectos no son inmediatos para todos los países, pero tienden a trasladarse progresivamente a las cadenas productivas.

El Estrecho de Ormuz concentra cerca del 20 % del tránsito mundial de petróleo, lo que lo convierte en un punto crítico, sostuvo en la entrevista. En las últimas jornadas, el barril registró un alza aproximada del 10 %, alcanzando los 82 dólares, con una tendencia que podría mantenerse, según reportes internacionales.

Impactos de la guerra en Ecuador y otras economías dependientes 

Según Gutiérrez, Ecuador podría experimentar impactos diferenciados. Por un lado, un aumento del precio del petróleo puede representar mayores ingresos fiscales, superiores a los previstos en el Presupuesto General del Estado, funcionando como un amortiguador temporal.

Sin embargo, el encarecimiento del transporte internacional afecta importaciones provenientes de Asia, especialmente en sectores como el automotriz, textil, agrícola y de insumos industriales, debido a retrasos en tiempos de entrega y mayores costos de flete.

A corto plazo, el consumidor ecuatoriano no enfrenta un impacto directo de la guerra, pero el riesgo aumenta si la tensión se prolonga. Un alza sostenida en combustibles y transporte podría trasladarse gradualmente a los precios al público.

El analista enfatizó que estos efectos suelen visualizarse a mediano plazo, con incrementos sostenibles en costos de bienes y servicios, especialmente aquellos vinculados a logística, movilidad y energía.

Monedas, inversión y turismo bajo observación

En el ámbito financiero, la tensión internacional influye en el comportamiento de las monedas. Las economías emergentes suelen enfrentar mayor volatilidad cambiaria cuando los conflictos se intensifican, debido a la búsqueda de refugios financieros más seguros, informó Gutiérrez.

La afectación no se limita a los países directamente involucrados. Monedas como el euro y divisas latinoamericanas pueden experimentar presiones, dado que mantienen relaciones comerciales con regiones impactadas por el conflicto.

La inversión extranjera directa también enfrenta riesgos por la guerra, advirtió el experto. En escenarios de alta incertidumbre, los capitales tienden a postergar decisiones, lo que puede ralentizar proyectos en América Latina, altamente dependiente de flujos externos para dinamizar sus economías.

En el sector turístico, la alteración de rutas aéreas y el encarecimiento de combustibles elevan los costos de viaje. Gutiérrez recomendó cautela para desplazamientos hacia zonas con alta tensión, priorizando la seguridad y la reprogramación de itinerarios cuando sea posible.