El panorama climático en Ecuador se torna crítico tras las intensas precipitaciones registradas durante las últimas 48 horas en gran parte del territorio nacional. De acuerdo con el reporte oficial emitido por la Dirección de Monitoreo de Eventos Adversos, se han contabilizado oficialmente cinco ríos desbordados en puntos estratégicos de la costa ecuatoriana. Esta situación ha movilizado a las unidades de respuesta para evaluar los daños en las poblaciones rurales y zonas agrícolas vulnerables. El monitoreo constante de los caudales es la herramienta principal para prevenir tragedias mayores ante la persistencia de las lluvias.
La actualización de los datos hídricos con corte al 19 de febrero de 2026 revela que las amenazas en los cuerpos de agua son persistentes. La dinámica de los ríos desbordados responde a una acumulación de sedimentos y agua proveniente de las zonas altas de la cordillera. Actualmente, los organismos de socorro enfocan sus esfuerzos en los sectores donde el agua ha superado los límites naturales de sus cauces originales. La saturación de los suelos incrementa el riesgo de que nuevos afluentes sigan el mismo camino de desbordamiento.
Emergencia en Santa Elena y el sistema de cauces
En la provincia de Santa Elena, la situación se ha vuelto alarmante en las últimas horas debido a la fuerza de la naturaleza. Los reportes confirman la existencia de ríos desbordados en la parroquia Chanduy, específicamente en el sector de la Comuna Bajada de Chanduy. El río San Gerónimo superó su nivel máximo el 18 de febrero, inundando terrenos aledaños y afectando la conectividad de los comuneros. Esta emergencia ha requerido la intervención inmediata de las autoridades locales para asistir a los damnificados del sector.
Asimismo, en la parroquia Simón Bolívar (Julio Moreno) de la misma provincia peninsular, el río La Camarona se suma a la lista. El informe técnico indica que en el Recinto La Frutilla se registraron ríos desbordados que han comprometido seriamente las actividades productivas de la zona. El personal de las unidades de vigilancia mantiene un seguimiento estricto para determinar si el nivel del agua comienza a descender. La población ha sido instruida para alejarse de las riberas y buscar zonas altas de refugio.
Los Ríos: el epicentro de las inundaciones fluviales
La provincia de Los Ríos es, sin duda, la más impactada por el fenómeno de los ríos desbordados durante este periodo invernal. En el cantón Babahoyo, el río Caracol presentó novedades desde mediados de mes en el recinto Playas de Hojarasca. Las autoridades reportan que la parroquia Caracol se encuentra bajo vigilancia extrema debido a que el cauce no ha retornado a su normalidad. Los agricultores locales han manifestado su preocupación por la pérdida de sus cultivos de ciclo corto en la región.
Adicionalmente, el río Chilintomo, situado en la parroquia Febres Cordero, también forma parte de la estadística de ríos desbordados. En el sector de la Piladora Don Eduardo, el agua ha invadido infraestructuras logísticas, demostrando el poder destructivo de los flujos de lodo. Por si fuera poco, en la parroquia Pimocha, el río Babahoyo también se desbordó en el recinto Colorado del Río el pasado 18 de febrero. Estas inundaciones sucesivas han puesto a prueba la capacidad de respuesta de los sistemas de drenaje y defensa en la provincia.
Vigilancia en Guayas ante la tendencia de ascenso
Aunque no todos los afluentes han salido de su cauce, la provincia del Guayas presenta una peligrosidad latente que no puede ignorarse. Si bien no se cuentan todavía como ríos desbordados, varios cuerpos de agua en el cantón Simón Bolívar muestran una clara tendencia a aumentar de nivel. En los sectores de Los Amarillos y la cabecera cantonal, los ríos Los Amarillos y Chilintomo están bajo alerta naranja. La prevención es fundamental para evitar que una nueva tormenta transforme esta tendencia en un desastre de grandes proporciones para la comunidad.
En el cantón Pedro Carbo, el río Inea también muestra un incremento preocupante en su caudal desde el 7 de febrero. Los técnicos de monitoreo informan que, aunque no se ha sumado a los ríos desbordados, el sector de Santa Rosa de Petrillo está en riesgo. La vigilancia hídrica sugiere que la saturación de la cuenca baja del Guayas es crítica en este momento del invierno. Los planes de contingencia provinciales se han activado para movilizar recursos hacia estas zonas de alto impacto fluvial.
Pronósticos en la Amazonía y el río Bobonaza
La Sierra y la Amazonía ecuatoriana tampoco escapan de las advertencias emitidas por el sistema nacional de gestión de riesgos. En la provincia de Pastaza, el río Bobonaza ha mostrado una tendencia ascendente en el sector de Canelos Centro desde inicios de mes. A diferencia de los ríos desbordados en el Litoral, aquí la amenaza se vincula a las lluvias persistentes en la selva oriental. El monitoreo técnico indica que el caudal podría seguir subiendo si las precipitaciones en la cordillera oriental no cesan pronto según el clima.
En la provincia de Los Ríos, otros sectores como Montalvo también reportan ríos con niveles peligrosamente cercanos al límite. El río San Pablo, en los recintos La Maritza y Salvador Ayende, junto al río Changuil, están siendo observados minuciosamente por las autoridades locales. No son oficialmente ríos desbordados, pero su cercanía a las zonas habitadas genera un estado de alerta roja entre los residentes. La coordinación entre los municipios y el gobierno central es vital para ejecutar obras de mitigación que protejan a los ciudadanos de los caudales.
Recomendaciones y protocolos de seguridad hídrica
Ante la presencia de ríos desbordados, las indicaciones de los organismos oficiales como el SNDGR son claras y deben seguirse con rigor. Se recomienda a la población evitar cruzar puentes si el nivel del agua está muy cerca de la estructura principal de soporte. Asimismo, se insta a los ciudadanos a no realizar actividades de pesca o recreación cerca de los afluentes que presentan corrientes fuertes o lodo. La autoprotección es la primera línea de defensa para evitar que la cifra de víctimas aumente en este temporal que azota a Ecuador.
Las unidades de monitoreo enfatizan que ante cualquier señal de erosión en las riberas, se debe evacuar de forma inmediata. Los ríos desbordados suelen socavar las bases de las viviendas cercanas, provocando colapsos estructurales sin previo aviso durante la noche. Es imperativo mantener una mochila de emergencia con suministros básicos y documentos protegidos en bolsas plásticas ante una posible salida de emergencia. La información oficial debe ser la única fuente consultada para evitar rumores que generen pánico innecesario en la población.
Perspectivas climáticas para el cierre de febrero
El cierre del mes de febrero se proyecta como un periodo de alta inestabilidad según los últimos boletines del Inamhi. La probabilidad de que existan nuevos ríos desbordados se mantiene elevada, especialmente si las lluvias de la madrugada del 19 se repiten. Las autoridades prevén que los cauces del Litoral seguirán recibiendo grandes volúmenes de agua provenientes de las escorrentías naturales de los cerros. Este ciclo hidrológico se ve potenciado por el calentamiento de las aguas del océano, lo que genera una atmósfera cargada de humedad sobre todo el Litoral.
La labor de las Unidades de Monitoreo de Eventos Adversos será determinante para actualizar el mapa de riesgos en tiempo real. Con cinco ríos desbordados confirmados y nueve en tendencia de ascenso, el país se encuentra en un estado de vigilia hidrológica permanente. La infraestructura de puentes y muros de escollera está siendo sometida a una presión extrema que definirá la magnitud de las pérdidas económicas de este año. Ecuador enfrenta, una vez más, el desafío de convivir con la fuerza de sus ríos durante la estación de mayores precipitaciones.

