En un Mundial en el que se permitió soñar, Estados Unidos descarriló en el mismo lugar que siempre. Su contundente eliminación en los octavos de final, sumada al golpe de imagen por el caso Balogun, pone otro freno al asalto definitivo del fútbol en el gigante norteamericano.

La Copa del Mundo, albergada junto a México y Canadá, era la guinda de un programa de excepción que incluyó la organización de la Copa América 2024 y el Mundial de Clubes 2025.

Un histórico recorrido del equipo de Mauricio Pochettino debía redondear los planes pero la puerta se cerró en octavos por tercera vez seguida, con una derrota aún más dura ante Bélgica por 4-1.

Hasta el hundimiento del lunes en Seattle, el Team USA había logrado despertar pasión en las gradas, disparado las audiencias televisivas y atraído incluso la atención del presidente Donald Trump hacia un deporte que nunca fue de su interés y al que indignó masivamente con su demanda de inmunidad para el delantero Folarin Balogun.

En el día después, y mientras se determina el impacto del Mundial en su competitivo mercado deportivo, Estados Unidos se pregunta si su selección será algún día protagonista en el torneo.

El factor emocional

En septiembre de 2024, Estados Unidos dio un golpe de efecto al contratar a un entrenador de máxima reputación en Europa, Mauricio Pochettino, para guiar al equipo en la Copa del Mundo.

Todas las alertas estaban en marcha tras la eliminación en la fase de grupos de la Copa América y, en el corto plazo, la llegada de Pochettino tampoco palió el pesimismo que reinaba.

Corroborada la inferioridad ante rivales como la propia Bélgica, que goleó al Team USA 5-2 en un amistoso en marzo, Pochettino apeló a la unión emocional de sus futbolistas con el público, abrazando él mismo públicamente muchos elementos de la cultura estadounidense.

Las victorias de la primera fase, con un valiente y atractivo juego, fueron celebradas en comunión cantando coreando sobre el césped el clásico "Country Roads".

"¿Por qué no nosotros?", repetía como un mantra Pochettino en programas deportivos de máxima audiencia en los que el soccer apenas encuentra espacio, más allá de las genialidades semanales de Lionel Messi con el Inter Miami.

La injerencia de Trump

El objetivo consensuado era llegar al menos a cuartos de final, donde Estados Unidos no compite desde 2002.

La ocasión era única para lograrlo. Un Mundial en casa con un grupo de figuras consolidadas en Europa, como Christian Pulisic y Weston McKennie, en plenitud de sus carreras.

Estados Unidos estaba a un paso de la meta cuando todo el ambiente positivo a su alrededor se resquebrajó al explotar el escándalo del indulto de la FIFA a Balogun.

El delantero, que estaba aportando los goles ante la baja forma de Pulisic, debía ser sancionado ante Bélgica por la roja directa que vio en la ronda anterior, pero la FIFA puso en suspenso el castigo después de una llamada del presidente Trump al patrón del organismo, Gianni Infantino.

La selección estadounidense, con Pochettino al frente, apoyó la decisión al considerar que limitaba el daño de una tarjeta roja injusta, pero en el mundo del fútbol se reprobó con fuerza la injerencia política.

"No fuimos suficientemente buenos"

Tuviera efecto o no la polémica, el lunes Estados Unidos exhibió todas sus debilidades sobre el césped ante una Bélgica extramotivada ante la afrenta.

En un triste atardecer en Seattle, la entregada afición vio como el Team USA ratificaba que sigue lejos de competir en fútbol y dureza mental con las escuadras de élite.

Pulisic, que concluyó el torneo sin goles, el propio Balogun y el resto de referentes estadounidenses pasaron inadvertidos en el partido más importante de sus carreras.

"Hoy no fuimos lo suficientemente buenos", reconoció Pochettino, que trató de mantener algo de optimismo destacando los recientes avances.

"Todavía no llegamos a dos años de trabajo y todos sabemos que un proceso es un ciclo de cuatro años", afirmó el exentrenador del Tottenham y París Saint-Germain, que se mostró dispuesto a negociar su continuidad.

"Nos sentimos orgullosos de lo que hemos visto en estas semanas porque hemos creado algo que va a permanecer en este país" aseguró. "No digo que el trabajo difícil esté hecho pero hemos sentado los principios para ser exitosos en el futuro".