Hay historias que el fútbol tarda años en contar. Empiezan como una simple fotografía, permanecen dormidas en un cajón hasta que alguien las devuelve a la vida. Una de esas fotografías nació en 2008, durante una sesión para el calendario solidario de Sport junto con UNICEF.
Leo Messi, con 20 años y un futuro inmenso aún por escribir en el fútbol, sostiene a un bebé de seis meses que chapotea despreocupado en una bañera.
Aquel calendario reunía cada mes a un futbolista del Barcelona con un niño elegido para la sesión. Los padres de ese bebé habían inscrito a su hijo en el sorteo. Aquella fotografía acabaría formando parte de la historia del fútbol.
La imagen quedó dormida durante más de quince años, hasta que el padre de aquel pequeño la rescató del olvido durante la Eurocopa de 2024. Entonces, el mundo descubrió que aquel bebé era Lamine Yamal.
Este domingo, casi dos décadas después, el hombre que sostenía al niño entre sus brazos y aquel pequeño volverán a encontrarse, esta vez frente a frente, en una final del Mundial. Uno simboliza el legado de una generación irrepetible; el otro, la ilusión de la siguiente. A veces, el fútbol escribe historias imposibles.
Malvinas sigue presente para los argentinos
Hay heridas que el tiempo no borra. En Malvinas quedaron los sueños de 649 argentinos y la juventud de miles de jóvenes que apenas superaban los 19 años. Con un fusil al hombro y más miedo que experiencia, enfrentaron el frío, el hambre y una guerra que nunca eligieron. Detrás de cada casco había una familia esperando su regreso.
El 2 de abril de 1982, la dictadura de Leopoldo Galtieri ordenó el desembarco en las islas con la promesa de recuperar un territorio reclamado por Argentina. La respuesta británica fue inmediata y, durante 74 días, el Atlántico Sur fue escenario de una guerra que dejó una huella imborrable. El 14 de junio llegó la rendición, pero el dolor recién comenzaba para cientos de familias y veteranos marcados para siempre.
Cuatro años después, el destino volvió a reunir a argentinos e ingleses, esta vez frente a un arco. En México 1986, Diego Maradona firmó un inolvidable triunfo por 2-1 que hizo estallar de emoción a un país entero. Hoy, la historia volvió a escribir otro triunfo argentino sobre Inglaterra en una cancha. Malvinas permanece. Allí quedaron 649 historias inconclusas.
El anuncio que cambio la vida a Luis de la Fuente
Un anuncio diminuto en un periódico terminó escribiendo una de las grandes historias del fútbol español.
La Real Federación Española de Fútbol buscaba un entrenador para las categorías inferiores. Luis de la Fuente leyó aquel pequeño anuncio y decidió llamar a Iñaki Sáez, el técnico que lo dirigió en el Athletic. "¿Tú crees que encajo?", le preguntó. Sáez solo le pidió una cosa: "Mándame el currículum". Lo envió, superó las entrevistas y consiguió un contrato de apenas tres meses.
Aquella oportunidad tenía fecha de caducidad y un examen inmediato: clasificar a la selección sub-19 para un gran torneo. Lo consiguió.
Hoy, De la Fuente es el arquitecto de una selección que ha vuelto a ilusionar. Campeón de Europa y finalista del Mundial tras derrotar a la poderosa Francia, acumula una racha de 37 partidos sin perder y solo tres derrotas desde que asumió el banquillo en enero de 2023.
Su éxito va mucho más allá de la pizarra. Cree que los equipos ganadores se construyen con talento, sí, pero, sobre todo, con futbolistas generosos, solidarios y comprometidos con el grupo. Y toda esta historia empezó con un anuncio diminuto que casi nadie vio.
