La justicia de Francia abrió una investigación penal este martes 7 de julio de 2026 contra la senadora paraguaya Celeste Amarilla, acusada de emitir comentarios racistas y xenófobos hacia el futbolista Kylian Mbappé.
La Fiscalía de París tomó la decisión de actuar de oficio e iniciar las indagaciones inmediatamente después de recibir una denuncia formal de la Federación Francesa de Fútbol (FFF).
El detonante judicial ocurrió en el marco de la eliminación de Paraguay ante Francia (0-1) en los octavos de final del Mundial 2026, donde el delantero francés anotó el gol de la victoria y la legisladora reaccionó con publicaciones denigrantes en la red social X.
Expediente en contra de senadora paraguaya
El Ministerio Público de París detalló que el expediente se tramita bajo los cargos de injuria pública e incitación pública al odio o a la violencia.
El proceso judicial contempla un agravante normativo explícito, puesto que los ataques se ejecutaron en razón del origen, etnia, nación, raza o religión de la víctima. Según el ordenamiento jurídico francés, la comisión de estos delitos específicos conlleva una sanción penal aplicable de hasta un año de prisión y una multa económica de 45.000 euros (51.300 dólares).
La intervención de la justicia se derivó de las gestiones del presidente de la FFF, Philippe Diallo, quien recopiló la evidencia digital de los agravios publicados por Amarilla.
Tras el partido del sábado, la senadora del opositor Partido Liberal paraguayo arremetió contra la integridad del futbolista llamándolo "bruto", "camerunés colonizado" y afirmando de manera peyorativa que "en vez de leche materna chupaba cocos" y que lo más instruido que escuchaba "eran chimpancés".
Consecuencias diplomáticas y rechazo institucional global
El alcance de los comentarios provocó un pronunciamiento de los organismos internacionales de mayor jerarquía a escala global. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, condenó de forma inequívoca las expresiones manifestadas y ratificó la solidaridad de la comunidad del fútbol con el capitán francés.
De igual manera, la Oficina de Derechos Humanos de la ONU catalogó las declaraciones de la senadora paraguaya como "comentarios racistas y deshumanizantes", sumándose al rechazo expresado por la ministra de Deportes de Francia, Marina Ferrari.
Por su parte, el Gobierno de Paraguay emitió un comunicado oficial donde deploró formalmente el comportamiento de la legisladora, aclarando de manera enfática que dichas conductas corresponden estrictamente a una responsabilidad individual que no representa la postura del Estado.
En el plano de clubes, el Real Madrid publicó una fuerte nota de rechazo institucional, calificando las manifestaciones de xenófobas y totalmente impropias para una persona con un cargo de representación política.
Asimismo, la presión política se trasladó al entorno parlamentario directo en Asunción. El presidente del Senado francés, Gérard Larcher, remitió una carta oficial este martes a su homólogo del Senado paraguayo, Basilio Núñez, solicitando la aplicación de duras sanciones internas contra Celeste Amarilla.
Larcher enfatizó en la misiva que las expresiones de contenido xenófobo deshonran a la persona que las emite y resultan inadmisibles en cualquier servidor estatal.
Ratificación de las partes y tensiones en el Senado
En respuesta a la escalada judicial, Kylian Mbappé calificó las publicaciones de la funcionaria como "despreciables e indignas de su cargo", asegurando que no permitirá que se propague el odio de forma impune.
Ante esto, Amarilla convocó a una conferencia de prensa en el Senado de Paraguay, donde lejos de disculparse, exigió que el futbolista se retracte por haber cuestionado su idoneidad para el cargo público y advirtió con entablar una querella en contra del deportista profesional.
La parlamentaria ratificó sus afirmaciones justificándose en el concepto de ius sanguinis (derecho de sangre) para argumentar sobre la ascendencia del delantero, alegando que escribió los mensajes en redes sociales "con la sangre hirviendo" debido a la supuesta prepotencia que el futbolista mostró en la cancha al no estrechar la mano del portero paraguayo Orlando Gill al culminar el partido de octavos de final.
