El fútbol mueve multitudes, despierta emociones y une culturas. Ahora, Naciones Unidas quiere aprovechar esa capacidad para impulsar una conversación urgente: la salud mental de los jóvenes.

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Con ese propósito nació One World, One Game, One Goal, una campaña liderada por la Oficina de Juventud de la ONU que reúne a futbolistas, organizaciones y jóvenes líderes para promover el bienestar emocional y demostrar que el deporte puede ser mucho más que una competencia. También puede ser un espacio de apoyo, pertenencia y resiliencia.

La iniciativa responde a una realidad preocupante. La mitad de los trastornos de salud mental aparece antes de los 24 años, mientras que la inversión para atender este problema continúa siendo insuficiente en buena parte del mundo. Frente a este escenario, la ONU apuesta por el lenguaje universal del fútbol para reducir el estigma y recordar que pedir ayuda es un acto de valentía.

Una de las voces elegidas para transmitir ese mensaje es la argentina Macarena "Maca" Sánchez, referente del fútbol femenino y defensora de los derechos de las deportistas.

El reclamo que ayudó a la profesionalización

Su nombre quedó marcado en la historia en 2019, cuando encabezó el reclamo que abrió el camino hacia la profesionalización del fútbol femenino en Argentina. Poco después se convirtió en la primera futbolista del país en firmar un contrato profesional. Hoy continúa vinculada a la promoción de políticas públicas para la juventud y representa a Argentina ante el International Youth Council.

Pero cuando habla sobre salud mental, sus mayores aprendizajes no provienen de los triunfos deportivos. "Encontré en el fútbol mi lugar seguro", resume en una entrevista que le realizó Joe Atencio para Noticias ONU .

Desde niña enfrentó prejuicios por practicar un deporte históricamente asociado a los hombres. Sin embargo, fue precisamente dentro de una cancha donde encontró una comunidad capaz de sostenerla en los momentos más difíciles.

Para Sánchez, el fútbol trasciende las diferencias sociales, culturales y económicas. Es un espacio donde las personas pueden sentirse parte de algo más grande y construir vínculos que fortalecen el bienestar emocional.

Romper el silencio también es una victoria

Ese apoyo fue determinante durante uno de los episodios más complejos de su vida. En 2019 fue desvinculada de su club mientras lideraba la lucha por los derechos laborales de las futbolistas. Durante esos meses sintió que todo el esfuerzo realizado podía desmoronarse.

"Sentí que mi mundo se derrumbaba", recuerda. Aun así, nunca estuvo sola. El respaldo de su familia, sus amistades y otras jugadoras le permitió transformar una experiencia dolorosa en un movimiento colectivo que cambió la historia del deporte femenino argentino.

Con el paso del tiempo entendió que muchas compañeras atravesaban situaciones similares y que compartir esas experiencias fortalecía a toda la comunidad.

Años después decidió hablar públicamente sobre su propia salud mental. Reconoce que durante mucho tiempo guardó silencio por miedo a ser considerada débil o exagerada.

La reacción fue completamente distinta. Lejos de recibir críticas, comenzó a recibir mensajes de personas que, gracias a su testimonio, se animaron a pedir ayuda o conversar con sus familias sobre lo que estaban viviendo.

Para Sánchez, compartir su experiencia fue liberador y confirmó que la vulnerabilidad también puede convertirse en una herramienta para acompañar a otros.

Ese mensaje cobra aún más importancia en una generación que convive con crecientes niveles de presión. "Los jóvenes sentimos que tenemos el peso del mundo sobre nuestros hombros", afirma.

El apoyo y la campaña

Por eso insiste en que nadie debería enfrentar sus problemas en soledad. Buscar apoyo, sostiene, no significa fracasar, sino reconocer que todas las personas necesitan una red que las acompañe en distintos momentos de la vida.

Ese es, precisamente, el corazón de la campaña One World, One Game, One Goal: recordar que el fútbol no solo forma deportistas, sino también comunidades capaces de ofrecer contención, confianza y esperanza.

Cuando le preguntan qué les diría a los niños y jóvenes que encuentran en el fútbol un espacio seguro, Maca no habla de trofeos ni de fama. Habla de disfrutar. Habla de compartir. Habla de crecer junto a otros.

Porque, al final, el mayor triunfo no siempre se consigue levantando una copa. A veces, la victoria más importante consiste en demostrar que nadie tiene que enfrentar solo sus desafíos. (10).