Michael J. Fox recibió el diagnóstico de Parkinson en 1991, cuando tenía apenas 29 años y se encontraba en uno de los momentos más importantes de su carrera. Los médicos le advirtieron que probablemente podría continuar actuando durante unos 10 años. Sin embargo, 35 años después, el intérprete de Marty McFly en la saga ‘Volver al futuro’ continúa vinculado a la actuación y prepara su regreso a la cuarta temporada de la serie ‘Shrinking’ ('Contracción'), de Apple TV.
El actor, de 65 años, ha convertido su experiencia con la enfermedad neurodegenerativa en una causa pública. Además de mantener una carrera artística pese a las dificultades que le ha impuesto el Parkinson, Fox fundó en 2000 la Michael J. Fox Foundation, organización dedicada a impulsar la investigación de nuevos tratamientos y una posible cura.
La actuación como una forma de seguir adelante
Fox reconoció que su relación con la actuación cambió con el paso de los años y con la evolución de su enfermedad. Aunque en determinados momentos tuvo que alejarse de los sets, considera que continuar trabajando ha sido una parte importante de su vida.
"La actuación prolongó mi vida y la ha hecho interesante de una manera que no creía posible", afirmó el actor en una entrevista con The Hollywood Reporter.
Su regreso a ‘Shrinking’ representa un nuevo desafío profesional. La producción marcó su vuelta a la pantalla después de una pausa de seis años, relacionada, entre otros factores, con las dificultades en el habla que le provocaba el Parkinson.
En la serie, Fox interpretó a un personaje que interactúa con otro paciente de Parkinson, una experiencia que calificó como especialmente significativa. También compartió escenas con Harrison Ford, a quien elogió por la manera en que recibió su participación en el proyecto.
"No me he retirado, pero si no volviera a actuar, sería por una muy buena razón. Dejo que el Parkinson tome las decisiones por mí", señaló el intérprete, quien actualmente está nominado al Emmy por su trabajo en la producción.
Una fundación que transformó la investigación
La lucha de Michael J. Fox no se limitó a hablar públicamente sobre su diagnóstico. En 2000, junto a Deborah W. Brooks, creó la fundación que lleva su nombre con el objetivo de acelerar la investigación científica sobre el Parkinson.
Desde entonces, la organización ha destinado más de 3.000 millones de dólares a investigaciones y ensayos clínicos relacionados con la enfermedad. Actualmente, alrededor de 180 programas de desarrollo de fármacos en fase experimental cuentan con el respaldo de la fundación.
La organización también prevé alcanzar nuevos compromisos de financiación por aproximadamente 700 millones de dólares hasta finales de 2026, una cifra que refleja la magnitud que ha alcanzado su trabajo en el campo de la investigación médica.
Uno de los avances destacados en los últimos años ha sido el desarrollo de biomarcadores capaces de ayudar a detectar el Parkinson antes de que aparezcan sus síntomas más evidentes. La investigación con células madre también forma parte de las líneas científicas que mantienen abiertas nuevas posibilidades para el futuro.
De ocultar el diagnóstico a convertirse en un referente
Durante los primeros siete años después de conocer su diagnóstico, Fox decidió mantener la enfermedad en privado. Sin embargo, posteriormente entendió que hablar de su experiencia podía ayudar a visibilizar a millones de personas que enfrentan una condición similar.
"Necesitaba normalizarlo y ser así siempre. Dije: ‘No tengo que ocultar esto. Al diablo con la vanidad’", recordó el actor.
Desde entonces, ha hablado abiertamente sobre los efectos del Parkinson y ha participado en espacios públicos para defender la importancia de la investigación. Incluso compareció ante el Senado de Estados Unidos para exponer la necesidad de incrementar el apoyo a los estudios científicos.
Su decisión también tuvo un impacto en la percepción social de la enfermedad. Fox ha mostrado públicamente las dificultades físicas que enfrenta y ha insistido en que los pacientes deben tener un papel activo dentro de las investigaciones que buscan desarrollar nuevos tratamientos.
Una carrera marcada por la perseverancia
Antes de convertirse en uno de los principales rostros de la lucha contra el Parkinson, Michael J. Fox alcanzó la fama mundial gracias a producciones como ‘Lazos familiares’ y la trilogía ‘Volver al futuro’. Posteriormente, protagonizó ‘Spin City’ y participó en series como ‘Boston Legal’, ‘Rescátame’ y ‘La buena esposa’.
Aunque el avance de la enfermedad limitó progresivamente sus posibilidades de trabajo, el actor nunca abandonó por completo la industria. Su participación en ‘Shrinking’ demostró que aún encuentra nuevas formas de continuar desarrollando su carrera.
Fox ha reconocido que el Parkinson ha cambiado su vida, pero no ha permitido que su diagnóstico defina por completo su identidad. A través de su trabajo, su activismo y la investigación científica impulsada por su fundación, el actor mantiene una lucha que, más de tres décadas después, continúa abriendo nuevas posibilidades para quienes viven con esta enfermedad.