El Concejo Municipal de Guayaquil aprobó el 16 de julio la declaratoria del bosque de Lomas de Urdesa como Área de Conservación y Uso Sustentable (ACUS). La medida protege 1,87 hectáreas de bosque seco tropical ubicadas entre la calle Los Cerros y las avenidas Enrique Ortega Moreira y Alfredo Pareja Diezcanseco, con el propósito de conservar su biodiversidad, fortalecer la conectividad ecológica y establecer un manejo ambiental permanente.

El silencio predomina al ingresar al bosque. El sonido de las aves reemplaza al tránsito vehicular y la vegetación forma un dosel natural que cubre senderos y áreas verdes. En medio de un entorno urbano, este espacio conserva características propias del bosque seco tropical.

Árboles de gran tamaño, raíces expuestas y un denso follaje conforman uno de los pocos remanentes de vegetación urbana que permanecen en Guayaquil. Su ubicación, rodeada por viviendas y vías de circulación, convierte al sitio en un ecosistema de importancia para la ciudad.

La declaratoria del ACUS incorpora al bosque dentro del esquema de conservación ambiental del Municipio de Guayaquil. La figura permite desarrollar acciones de protección, restauración y uso sustentable del espacio natural bajo una planificación técnica.

Un plan para garantizar la conservación

Con la creación del Área de Conservación y Uso Sustentable, el Municipio de Guayaquil asumirá la administración, gestión y manejo del bosque. La Dirección de Ambiente será la encargada de elaborar el plan de manejo que definirá las estrategias de conservación, monitoreo y protección del ecosistema.

El proceso incluyó la participación de la comunidad. Durante el primer trimestre de 2026, la administración municipal realizó asambleas informativas con los habitantes de los 92 predios ubicados dentro del área de influencia directa del proyecto.

De acuerdo con la información municipal, el proceso concluyó con el respaldo mayoritario de los moradores, quienes apoyaron la creación del área protegida como un mecanismo para preservar el entorno natural del sector.

Un corredor biológico dentro de la ciudad

Además de conservar la vegetación existente, el bosque cumple una función ambiental dentro de la estructura ecológica de Guayaquil. El área funciona como un corredor biológico que facilita el desplazamiento de especies silvestres entre el Estero Salado, el Bosque Protector Sendero de Palo Santo y el Bosque y Vegetación Protectora Cerro El Paraíso.

Esta conectividad favorece la movilidad de diferentes especies y contribuye a mantener el equilibrio ecológico entre varios remanentes naturales que aún existen en la ciudad.

Los registros de biodiversidad identifican 35 especies silvestres, entre ellas 29 especies de aves. En el bosque se observan gavilanes, pericos, garrapateros y colibríes, además de otras especies como ardillas e iguanas verdes que utilizan este espacio para alimentarse y refugiarse.

Flora adaptada al bosque seco tropical

El valor ecológico del bosque también se refleja en su vegetación. En el área se han identificado nueve especies botánicas adaptadas al ecosistema de bosque seco tropical.

Entre las especies presentes destacan el ficus bototillo, conocido por sus flores amarillas, y el Fernán Sánchez, árboles que proporcionan sombra, alimento y sitios de anidación para diversas especies de fauna.

La cobertura vegetal también contribuye a regular las condiciones ambientales del sector, favoreciendo la conservación del suelo y la permanencia de especies propias de este tipo de ecosistemas.

Participación ciudadana

La conservación del bosque también cuenta con el aporte de los habitantes del sector. Vecinos de Lomas de Urdesa han instalado comederos y bebederos para la fauna silvestre con el propósito de apoyar la permanencia de aves y otros animales que habitan en el área.

La declaratoria como Área de Conservación y Uso Sustentable fortalece la protección de este espacio natural y establece un marco para desarrollar acciones de conservación de largo plazo. Con esta decisión, el bosque de Lomas de Urdesa se incorpora a las áreas protegidas administradas por el Municipio de Guayaquil y se consolida como uno de los principales remanentes de bosque urbano de la ciudad.