Un estudio desarrollado en España identificó una asociación entre el consumo habitual de aceite de oliva virgen y una evolución más favorable de la función cognitiva en personas adultas mayores. La investigación fue realizada por instituciones científicas de Tarragona y se basó en el seguimiento de 656 participantes durante un periodo de dos años.
El trabajo fue llevado a cabo por la Unidad de Nutrición Humana de la Universitat Rovira i Virgili (URV), el Institut d’Investigació Sanitària Pere Virgili (IISPV) y el CIBER de Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CIBERobn).
Según informaron las instituciones responsables en un comunicado difundido el lunes 9 de febrero, los resultados sugieren que el aceite de oliva virgen podría desempeñar un papel relevante en la protección de la función cognitiva.
Perfil de los participantes y contexto del estudio
El análisis se centró en personas de entre 55 y 75 años con sobrepeso u obesidad y con diagnóstico de síndrome metabólico, condición definida como un conjunto de factores que aumentan el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Todos los participantes formaron parte del proyecto Predimed-Plus, una investigación de referencia sobre alimentación y salud.
Durante los dos años de seguimiento, los investigadores recopilaron información detallada sobre el consumo de distintos tipos de aceite de oliva, evaluaron la composición de la microbiota intestinal y analizaron los cambios en la función cognitiva de los participantes.
Diferencias entre aceite virgen y refinado
El estudio comparó principalmente dos tipos de aceite: el aceite de oliva virgen y el aceite de oliva refinado. Los datos mostraron diferencias claras entre ambos grupos en relación con la función cognitiva y la diversidad de la microbiota intestinal.
Las personas que consumían aceite de oliva virgen presentaron una evolución más favorable en las pruebas cognitivas y una mayor diversidad bacteriana en el intestino.
Esta diversidad es considerada por los expertos como un indicador relevante de salud intestinal y metabólica. En cambio, el consumo de aceite de oliva refinado se asoció con una menor diversidad de la microbiota con el paso del tiempo.
Microbiota intestinal y salud cerebral
Uno de los hallazgos destacados del estudio fue la identificación del género bacteriano Adlercreutzia como un posible marcador de la relación positiva entre el consumo de aceite de oliva virgen y la preservación de la función cognitiva. Este dato refuerza la hipótesis de una conexión directa entre la alimentación y el cerebro.
Según los investigadores, parte de los efectos beneficiosos del aceite de oliva virgen sobre la salud cerebral podrían explicarse por su influencia en la composición de la microbiota intestinal. En este sentido, el estudio abre nuevas líneas de investigación sobre el vínculo entre dieta, intestino y funciones cognitivas, un campo de creciente interés científico.