El posible impacto de El Niño no solo preocupa por las lluvias en la Costa. Para el oceanógrafo Franklin Ormaza, de la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol), uno de los mayores riesgos para Ecuador está en el sistema energético, debido a que el fenómeno también puede provocar menos lluvias en zonas que alimentan a las principales hidroeléctricas del país.

Durante una entrevista en Manavisión Plus, Ormaza explicó que el impacto de El Niño no es igual en todo el territorio. Mientras en la Costa suele asociarse con lluvias, inundaciones y afectación a infraestructura, en la Amazonía y en la ladera oriental de los Andes puede ocurrir lo contrario: una reducción de precipitaciones.

"Hay menos lluvia. Tiende a haber sequía. Y creo que eso es lo que ahorita a mí me preocupa mucho por el tema de la generación eléctrica", señaló el especialista.

Estiajes y generación hidroeléctrica

Ormaza advirtió que, hacia finales de 2026 e inicios de 2027, podrían registrarse estiajes más intensos. Ese escenario, dijo, puede reducir el nivel de agua en represas y generar problemas en la producción hidroeléctrica.

El especialista fue cuidadoso al responder sobre cuánto podrían bajar los caudales de los ríos. Aclaró que no se puede dar un porcentaje exacto con tanta anticipación y que quien lo haga estaría especulando.

"Es bastante difícil predecir lluvias con tanto tiempo y peor la intensidad de la lluvia", indicó. Sin embargo, añadió que sí se puede advertir una tendencia: menos lluvias, menos frecuentes y menos intensas en ciertas zonas.

¿Qué porcentaje de la producción eléctrica depende de hidroeléctricas?

Según el experto, el tema energético toma relevancia porque Ecuador depende en gran medida de la generación hidroeléctrica. Registros del portal del Operador Nacional de Electricidad, Cenace, muestran que el jueves 9 de julio de 2026 la producción energética en tiempo real alcanzaba 92.148 MWh, de los cuales 78.658 MWh correspondían a generación hidráulica. Es decir, más del 85% de la producción registrada en ese corte provenía de fuentes hidroeléctricas.

En el acumulado anual de 2026, hasta el 8 de julio, la información operativa del Cenace mostraba una producción total de 19.141 GWh, con 14.769 GWh de generación hidráulica, equivalente al 77,1% del total. La térmica representaba 4.103 GWh, es decir, el 21,4%.

Dependencia de las hidroeléctricas

La alta participación de la energía hidráulica explica por qué un evento climático que altere los patrones de lluvia puede convertirse en un problema para el sistema eléctrico.

En la información operativa del Cenace también aparecen centrales hidroeléctricas como Mazar, Paute, Sopladora, San Francisco, Minas San Francisco, Agoyán, Delsitanisagua y Coca Codo Sinclair. Estas plantas forman parte de la estructura que sostiene buena parte de la oferta eléctrica nacional.

Si los ríos que alimentan estos sistemas reciben menos agua por estiajes prolongados, el país podría requerir mayor respaldo térmico, importaciones o medidas de administración de la demanda. En la demanda en tiempo real, este 9 de julio, el Cenace registraba una demanda total de 5.010 MW el 9 de julio, con mayor peso en distribuidoras como CNEL Guayaquil, CNEL Guayas Los Ríos, Empresa Eléctrica Quito y CNEL Manabí.

"Ecuador no está preparado"

Más allá del sistema eléctrico, Ormaza fue crítico sobre la capacidad del país para enfrentar fenómenos naturales. A su criterio, Ecuador no está suficientemente preparado ni en infraestructura ni en organización social.

"Ecuador realmente no está preparado", afirmó durante la entrevista. Añadió que el país vive en una condición de multiamenaza, con riesgos de terremotos, inundaciones, sequías y otros eventos, pero no siempre actúa con prevención.

El oceanógrafo sostuvo que el impacto de un fenómeno natural como El Niño u otros no depende únicamente de su intensidad, sino también del nivel de preparación de la sociedad, las instituciones y la infraestructura. En ese sentido, señaló problemas acumulados como crecimiento urbano desordenado, mal uso del suelo, deforestación y obras vulnerables.

Lluvias en Costa, sequía en otras zonas

Ormaza explicó que el fenómeno puede tener efectos distintos según la región. En la Costa, el impacto directo suele estar asociado con lluvias hasta la ladera occidental de los Andes. Allí pueden presentarse inundaciones, daños en vías, puentes, viviendas y proliferación de enfermedades.

Pero en la Amazonía y en la ladera oriental andina, el patrón puede ser de menor lluvia. Ese punto conecta directamente con el riesgo energético, porque parte de los sistemas hidroeléctricos depende de los caudales que se forman en esas zonas.

El especialista también señaló que aún no se conoce con precisión cuál será el impacto local del fenómeno. Según dijo, entre septiembre, octubre y quizá noviembre podría existir una imagen más clara sobre lo que ocurriría en Ecuador.

Prevención y fondos de contingencia

Ormaza consideró acertada la declaratoria de alerta y la exigencia de planes de contingencia a los gobiernos locales. Sin embargo, insistió en que no basta con esperar la respuesta del Gobierno central.

El experto planteó que municipios, parroquias, instituciones y familias deberían contar con fondos de contingencia y acciones preventivas. Entre ellas mencionó la protección de viviendas, limpieza de alcantarillas, compra de alimentos no perecibles y preparación comunitaria.

Para el oceanógrafo, el país debe mirar El Niño no solo como un evento de lluvias, sino como una amenaza múltiple que puede afectar salud, infraestructura, producción agrícola y energía eléctrica.

La advertencia del especialista llega en un momento en que los datos operativos muestran que la generación hidroeléctrica sigue siendo la principal fuente de electricidad en Ecuador. Por eso, un estiaje prolongado en las zonas que alimentan a las represas podría convertirse en un factor de presión para el sistema eléctrico nacional.

Antecedente del 2024

Durante el 2024, Ecuador enfrentó una de las peores crisis energéticas de su historia, hubo apagones generalizados en todo el territorio continental. Estiajes en las fuentes hídricas que alimentan a los principales proyectos hidroeléctricos motivaron al Gobierno a establecer desconexiones eléctricas de hasta 14 horas, en el sector industrial hubo incluiso suspensión eléctrica de 24 horas.

En esta ocasión, aunque el experto indica que puede registrarse estiaje, aún se desconocen las características de este y si los niveles que llegarán a presentarse pueden ocasionar la toma de medidas extremas.