Muchos la recuerdan como la dulce y angelical Dulce María en la exitosa telenovela infantil Carita de ángel, que la convirtió en una de las figuras más queridas de la televisión mexicana a principios de los 2000. Sin embargo, a sus 31 años, Daniela Aedo ha demostrado una evolución artística notable y una madurez admirable.
La actriz y cantante acaba de estrenar la serie Una familia complicada en ViX, donde interpreta su primer gran personaje adulto, y simultáneamente avanza en su carrera musical con el lanzamiento de su sencillo ‘Buenas vibras’.
En una entrevista reciente, Daniela reflexionó sobre su regreso a la actuación y cómo ha enfrentado los desafíos de reinventarse lejos de la etiqueta que la acompañó durante su infancia.
Un regreso consciente y preparado
Para Daniela Aedo, volver a la industria como adulta ha sido una experiencia completamente distinta a la que vivió siendo niña. "Hacerlo como adulto con toda la conciencia de lo que implica, de lo que representa llegar ahí después del esfuerzo de un casting, es completamente diferente", explicó.
Su reencuentro con la actuación comenzó alrededor de 2017-2018, tras terminar la universidad. Un papel en Como dice el dicho le abrió las puertas, pero fue su preparación lo que marcó la diferencia. Tras un periodo en el que no conseguía proyectos, invirtió nueve meses en estudiar en el Conservatorio de Actuación con Diego del Río. Ese esfuerzo dio frutos: Una familia complicada fue el primer casting que hizo después de egresar, y consiguió el rol de Claudia, una mujer adulta, seria, controlada y dedicada a las finanzas.
"Los días que yo sabía que tenía escenas al día siguiente con la señora Adriana Barraza o con don Eligio Meléndez de verdad yo luego no dormía del nervio", confesó.
Hoy, con la serie ya estrenada, se siente tranquila y orgullosa: "Estoy contenta con mi trabajo, la gente lo ha recibido muy bien. Me gusta sobre todo que es un personaje muy distinto a lo que estoy acostumbrada a hacer".
Luchar contra la etiqueta de ‘la niña de Carita de ángel’
Aunque Daniela se declara agradecida con el público —"crecimos juntos y eso es muy bonito"—, reconoció que la industria sí le ha puesto barreras por su imagen infantil. "Más que un tema mío, creo que ese ha sido un prejuicio que he tenido que trabajar en quitarle a otras personas", señaló.
Durante varios años se alejó de los reflectores para vivir una vida normal: estudiar, tener amigas, novio de la prepa, ir al cine y disfrutar de las etapas típicas de la adolescencia. Su último proyecto grande fue Mi pecado en 2009. En ese tiempo descubrió su gran pasión: la música. Estudió guitarra, composición y logró ingresar al prestigioso Berklee College of Music en Boston, donde cursó Composición Contemporánea y Producción.
Su proyecto musical: fiel a sí misma
Daniela define su música como auténtica y personal. "Yo escribo lo que sale de mi corazón, las cosas que me pasan, las cosas que se me ocurren", afirma. Su estilo varía entre rock, baladas acústicas y ahora un bolero con ‘Buenas vibras’, canción que escribió en la universidad y que grabó en español y portugués.
Con ‘Niña prodigio’, un tema anterior, logró conectar profundamente con su audiencia al hablar de las expectativas que conlleva haber sido una niña actriz.
El presente y el futuro
Más que mirar lejos, Daniela prefiere disfrutar el momento actual. Tras años de esfuerzo, se enfoca en su salud mental, su rutina, el gimnasio, la terapia y "apapacharse mucho". "Creo que a veces en esta carrera no nos damos el tiempo de disfrutar las cosas que ya logramos", reflexionó.
Actualmente, su prioridad es saborear el presente: la serie recién estrenada, su música y seguir preparándose constantemente. "Más que pensar a futuro, yo me sigo preparando y estudiando antes que cualquier otra cosa, porque me encanta lo que hago".