La búsqueda de los ocho tripulantes del pesquero de Manta, Fiorella, desaparecido el 20 de enero pasado, continúa sin resultados, luego de que se confirmara que un grupo de ecuatorianos detenidos en El Salvador no corresponde a la tripulación, según información verificada por su representante legal Juan Alvia y organismos de derechos humanos.

Los detenidos son de Santa Elena

El abogado del pesquero de Manta, Fiorella, Juan Alvia Cevallos, informó que la verificación se realizó a través de gestiones con organismos internacionales y el Departamento de Derechos Humanos, que investigaron la situación en El Salvador y otros países de Centroamérica. Según indicó, los ocho ecuatorianos detenidos en ese país sí son ciudadanos ecuatorianos, pero pertenecen a la península de Santa Elena y enfrentan procesos por delitos relacionados con narcotráfico.

La información fue confirmada la noche anterior a su declaración pública. El abogado precisó que las autoridades internacionales revisaron el lugar donde se presumía que podrían estar los tripulantes del Fiorella, descartando esa hipótesis tras identificar plenamente a los detenidos.

Con esta confirmación, se elimina una de las principales líneas de búsqueda que manejaban los familiares y representantes legales, quienes mantenían la expectativa de que los pescadores pudieran encontrarse retenidos en el extranjero.

Verificación internacional y nuevas gestiones

El equipo legal del caso informó que continuará con la búsqueda en otros países de la región. Las gestiones incluyen contacto con fiscalías y autoridades de seguridad de Centroamérica, así como la coordinación con organizaciones de derechos humanos que cuentan con redes de abogados internacionales.

Según Alvia, las investigaciones no se limitan a centros penitenciarios, sino que abarcan diversas fuentes de información que puedan aportar datos sobre el paradero de la tripulación. Estas acciones se mantienen activas desde la desaparición registrada en enero.

El pesquero de Manta, Fiorella perdió comunicación el 20 de enero pasado, fecha en la que se reportó el último contacto con la embarcación. Desde entonces, no se han obtenido registros oficiales que permitan ubicar a sus ocupantes.

Contexto del caso Fiorella

La desaparición ocurrió tras la salida de la embarcación desde el puerto de Manta. De acuerdo con testimonios de familiares, la última comunicación directa con los tripulantes se produjo días antes, mientras que el capitán habría mantenido contacto hasta el mismo día de la desaparición.

Entre los datos conocidos, se reportó que una falla en la antena de comunicación limitó el contacto con algunos miembros de la tripulación. Sin embargo, no existe confirmación oficial sobre las circunstancias exactas en que se perdió la señal del barco.

El caso se enmarca en un contexto de creciente preocupación en el sector pesquero artesanal, donde pescadores han reportado riesgos asociados a inseguridad marítima, fallas técnicas y dificultades operativas en altamar.

Reacciones de familiares y acciones públicas

Tras conocerse la nueva información, familiares de los desaparecidos realizaron una marcha en la ciudad de Manta, con destino a la Capitanía del Puerto, para exigir la continuidad de las labores de búsqueda.

Entre los participantes se encontraban parientes directos de los tripulantes, quienes han mantenido acciones públicas desde enero. Durante la movilización, reiteraron su solicitud de apoyo institucional y coordinación internacional.

Los familiares han señalado la necesidad de mantener activas las investigaciones y ampliar los mecanismos de búsqueda. Estas acciones incluyen solicitudes formales a entidades nacionales e internacionales.

Estado actual de la búsqueda

Hasta la fecha, no existe información confirmada sobre el paradero de los ocho tripulantes del Fiorella, y las autoridades no han emitido reportes concluyentes sobre su ubicación. La reciente verificación en El Salvador representa una actualización relevante dentro del proceso investigativo.

El equipo legal continuará con el seguimiento en otros países y con el apoyo de organismos internacionales. Las gestiones se enfocan en recopilar información que permita esclarecer lo ocurrido desde el 20 de enero de 2026, fecha en que se registró la desaparición.

La investigación permanece abierta y en desarrollo, mientras los familiares mantienen solicitudes de información y seguimiento a las acciones institucionales.

Testimonios y dimensión humana

Entre los familiares, la espera se mantiene desde hace más de dos meses sin información concluyente. Angélica Mero, esposa de uno de los tripulantes y madre de otro, recordó que la última vez que compartieron fue en diciembre de 2025, cuando celebraron en familia los cumpleaños de su esposo Juan Arcentales y su hijo Bryan Arcentales.

Según relató, el contacto con ellos se mantuvo hasta el 13 de enero pasado, día en que salieron a pescar. Posteriormente, la comunicación fue limitada debido a problemas técnicos en el sistema de internet de la embarcación. El último contacto indirecto se produjo el 20 de enero, cuando se reportó la pérdida de comunicación.

Mero también indicó que su esposo requiere medicación constante por una afección cardíaca, lo que incrementa la preocupación ante la falta de información sobre su estado.

Por su parte, Pablo Mero, padre de otro de los tripulantes desaparecidos, participó en las jornadas de exigencia pese a su estado de salud. Señaló que mantiene la expectativa de que los pescadores continúen con vida y solicitó que las autoridades refuercen las acciones de búsqueda.

Los familiares coincidieron en que continuarán con las acciones públicas y los pedidos formales hasta obtener información sobre el paradero de la tripulación del pesquero Fiorella.