Durante años, la medicina tradicional ha considerado al intestino como un órgano puramente digestivo. Sin embargo, investigaciones recientes han demostrado que su papel va mucho más allá de procesar alimentos. El intestino es un centro de producción hormonal, inmunológica y emocional, capaz de influir directamente en nuestro estado de ánimo, energía y salud general.

El Dr. Rawdy Reales, médico internista, explica que el intestino no solo cumple funciones digestivas, sino que actúa como un gran órgano endocrino capaz de producir más de 20 hormonas, superando incluso a la tiroides. “Decimos que el intestino es el segundo cerebro, pero quizás debería ser considerado el primero”, señala el especialista, enfatizando que la salud intestinal impacta directamente en las emociones, la energía y el metabolismo.

Reales detalla que el 80% de la serotonina, conocida como la hormona de la felicidad, se produce en el intestino y solo un 20% en el cerebro. “Si tienes un intestino inflamado, con estreñimiento o diarrea crónica, no vas a producir serotonina adecuadamente, y eso afecta tu estado emocional”, explica.

La serotonina y la salud emocional

El médico advierte que tratar la depresión únicamente con fármacos como la sertralina o fluoxetina no resuelve el problema de fondo si no se atiende el origen intestinal. “Puedes tomar medicación, pero si te alimentas con refrescos o papas de paquete, estás saboteando tu recuperación”, dice. El tratamiento, asegura, comienza con restaurar la microbiota intestinal, es decir, las bacterias buenas que viven en el sistema digestivo y que regulan procesos hormonales, inmunológicos y emocionales.

Reales cita estudios que demuestran que una microbiota equilibrada puede reducir los síntomas de ansiedad y depresión, mientras que una dieta pobre en fibra o rica en ultraprocesados puede agravarlos.

Cómo cuidar el intestino y restaurar la microbiota

El especialista recomienda una dieta rica en fibra y alimentos naturales, como frutas, vegetales y leguminosas (lentejas, frijoles, alverjas). Estos contienen prebióticos, que alimentan a las bacterias beneficiosas. También sugiere incluir probióticos, presentes en el queso, el yogur, el kéfir, el suero costeño, los encurtidos y la leche cuajada.

Además de la alimentación, el Dr. Reales destaca otros pilares para una buena salud intestinal:

  • Dormir bien y respetar los ciclos de descanso.

  • Beber suficiente agua.

  • Evitar dietas extremas como la keto si no están supervisadas.

  • Practicar ayuno intermitente moderado, que ayuda a resincronizar las hormonas.

“Si el intestino está mal, no importa qué hagas, no vas a sanar. Empieza por sanar tus intestinos”, enfatiza el médico.

La relación entre la microbiota y el metabolismo

Reales recuerda que el intestino regula la sensibilidad a la insulina, la metabolización de los carbohidratos, la masa muscular y el equilibrio hormonal. Por eso, cuidar la microbiota no solo mejora el ánimo, sino también el control del peso, la energía diaria y la prevención de enfermedades como la diabetes o el síndrome metabólico.

Incluso menciona un experimento citado en un documental de Netflix, donde dos ratones con depresión tuvieron evoluciones opuestas: uno, alimentado con ultraprocesados, siguió deprimido, mientras que el otro, con una dieta rica en frutas y verduras, mejoró sin necesidad de fármacos. “Las bacterias buenas hacen la diferencia”, concluye.

Un mensaje final: sanar desde adentro

El Dr. Reales concluye recordando que la verdadera salud comienza en el intestino, pues allí se originan las hormonas, la inmunidad y el bienestar emocional. Una microbiota sana no solo mejora el estado físico, sino también la estabilidad emocional y la claridad mental. “Si mejoras la salud intestinal, mejoras tu vida entera. El intestino no es el segundo cerebro, es el primero”, afirma con convicción.