¿Es tu relación una fuente de felicidad o está al borde del colapso? La psicóloga Vanessa Armendáriz revela las claves para evaluar la salud de tu vínculo amoroso . Una conexión emocional sólida, comunicación efectiva y resolución de conflictos son esenciales, mientras que el desprecio o la soledad son alertas de problemas graves.
La felicidad en pareja no implica ausencia de conflictos, sino la habilidad de superarlos juntos . Según Armendáriz citando al psicólogo John Gottman, por cada interacción negativa debe haber al menos cinco gestos positivos, como miradas o comentarios afectuosos . “Es fundamental que los momentos positivos superen a los negativos”, destaca la especialista.
La comunicación abierta es esencial para mantener el respeto y la conexión diaria. Expresar necesidades sin críticas destructivas fortalece el vínculo, son los puntos principales, señala la psicóloga. Además, pequeños gestos de atención, como un a mirada o un comentario afectuoso, refuerzan la cercanía emocional . “Estas parejas mantienen una conexión diaria, y no solo se basa en un mensaje de texto, sino en una mirada o en un gesto. Eso hace la diferencia y mantiene vivo el amor”, explica Armendáriz.
Otro indicador clave es la capacidad de reparar conflictos. “Una disculpa o un acercamiento consciente tras una discusión puede restaurar el vínculo y se notan las ganas de cuidar y luchar por la relación”, señala la psicóloga. Las parejas felices también planifican un futuro conjunto , usando el “nosotros” y compartiendo proyectos, mientras expresan admiración mutua y aceptan virtudes y defectos.
Por el contrario, patrones como conflictos no resueltos, críticas destructivas o bloqueo emocional son señales de alerta. La sensación de soledad dentro de la pareja, a pesar de convivir, es un indicio grave. “Uno o ambos pueden sentirse fuera de la relación, como que alguien no encaja en el proyecto”, indica. La falta de proyectos comunes o la disminución del contacto físico también reflejan insatisfacción .
La incapacidad de abordar conflictos juntos es la señal más clara de un problema estructural. Armendáriz advierte: “Estos signos no surgen de la noche a la mañana, sino que se instalan poco a poco”. Incluso, recalca que las comparaciones constantes con otras parejas o la ausencia de ilusión por construir juntos agravan el desgaste del vínculo.
No todos los problemas conducen a una ruptura . La psicóloga diferencia entre “baches” temporales, causados por estrés laboral, crianza o conflictos puntuales, y crisis estructurales, marcadas por desconexión y frustración constantes. “Un bache puede superarse reforzando la comunicación o retomando actividades compartidas”, explica. En estos casos, la terapia preventiva puede fortalecer la relación .
En cambio, una crisis estructural requiere intervención profesional . “Se caracteriza por patrones repetitivos de desconexión, es allí donde vienen las faltas de respeto y hasta puede llegar a insultos o a algo más grave”, detalla. Actuar a tiempo es crucial, ya que la prevención emocional puede evitar que los problemas se vuelvan irreversibles, agrega.
La especialista enfatiza que detectar señales de desgaste temprano permite trabajar sobre ellas antes de que el daño sea irreparable. “Conocer estas señales a tiempo es fundamental para trabajar sobre ellas y mejorarlas”, aconseja. Ella recomienda la terapia de pareja o individual para explorar soluciones o tomar decisiones conscientes sobre el futuro. “La prevención emocional es un acto de autocuidado y cuidado hacia la pareja”, afirma.
Las relaciones enfrentan desafíos en un entorno de altas expectativas y presiones externas . Estudios destacan que la comunicación y la resolución de conflictos son esenciales para la longevidad de las parejas. La creciente demanda de terapia refleja una mayor conciencia sobre la salud emocional, ayudando a las parejas a fortalecer su conexión o reconocer el fin de una relación.