El sauzgatillo (Vitex agnus-castus), una planta originaria de la región mediterránea, ha ganado atención científica. Esto es debido a sus propiedades medicinales , en especial por su posible capacidad de regular el equilibrio hormonal en las mujeres. Investigaciones recientes han analizado sus efectos en trastornos como el síndrome premenstrual, la menopausia y problemas de fertilidad. Esto ha impulsado su inclusión en suplementos naturales en varios países desde 2023 .
Una planta con historia en la medicina tradicional
El sauzgatillo es un arbusto de hoja caduca que crece principalmente en zonas templadas de Europa y Asia Occidental. Su uso en la medicina tradicional se remonta a más de 2.000 años . Esto es particularmente en las culturas griega y romana, donde se utilizaba para tratar problemas ginecológicos.
Sus frutos, similares a granos de pimienta negra, son la parte utilizada con fines medicinales. Estos contienen compuestos activos como flavonoides, aceites esenciales y glucósidos iridoides , que se cree interactúan con el sistema endocrino.
Actualmente, el sauzgatillo se encuentra en forma de cápsulas, tinturas y extractos estandarizados, distribuidos en tiendas naturistas, farmacias y plataformas de comercio electrónico.
Aplicaciones terapéuticas y estudios clínicos
Diversas investigaciones han relacionado el uso del sauzgatillo con la reducción de síntomas del síndrome premenstrual (SPM) . Estos incluyen irritabilidad, sensibilidad mamaria, cambios de humor y retención de líquidos. Un estudio publicado por el British Medical Journal en 2021 indicó que mujeres que tomaron extractos estandarizados de la planta mostraron una mejora significativa. Esta mejora fue notada en síntomas después de tres meses de tratamiento.
También se ha analizado su efecto en casos de amenorrea (ausencia de menstruación) y menopausia . Podría ayudar a regular los niveles de prolactina y otros marcadores hormonales. Aunque se requiere mayor evidencia para confirmar estos resultados a largo plazo.
En el ámbito de la fertilidad, algunos ensayos clínicos han observado una mejoría en mujeres con desequilibrios hormonales leves. Sin embargo, los expertos advierten que no sustituye tratamientos médicos convencionales . Debe utilizarse bajo supervisión profesional.
Mecanismo de acción e interacción con el sistema hormonal
El sauzgatillo no contiene hormonas. Sin embargo, se cree que actúa sobre la glándula pituitaria . Promueve una disminución de los niveles de prolactina , hormona que puede interferir con la ovulación cuando se encuentra elevada.
Este efecto puede favorecer un mejor equilibrio del ciclo menstrual . Esto explicaría su uso histórico en mujeres con ciclos irregulares o trastornos asociados a la progesterona.
Los compuestos activos del sauzgatillo podrían también tener efectos antiinflamatorios y antioxidantes . Aunque estos beneficios aún se encuentran en evaluación por parte de la comunidad científica.
Contraindicaciones y precauciones
A pesar de su origen natural, el sauzgatillo no está exento de riesgos . Está contraindicado en mujeres embarazadas o en periodo de lactancia. También, en personas que toman tratamientos hormonales como anticonceptivos, terapia de reemplazo hormonal o medicamentos para la fertilidad.
Entre los posibles efectos secundarios se han reportado náuseas, cefaleas, molestias gastrointestinales y reacciones cutáneas leves. La Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos (FDA) clasifica al sauzgatillo como un suplemento dietético. Esto implica que su venta es legal, pero sin aprobación específica para tratar enfermedades.
Como medida de seguridad, los profesionales de la salud recomiendan consultar al médico antes de iniciar su uso . Esto es especialmente si se padecen enfermedades endocrinas o se consumen otros fármacos.
Investigación actual y perspectivas
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha incluido al sauzgatillo en su lista de plantas medicinales de interés. Se reconoce su uso tradicional para el tratamiento de alteraciones menstruales leves. Sin embargo, se enfatiza la necesidad de estudios clínicos más amplios y controlados que respalden sus usos con evidencia científica sólida.
Actualmente, universidades y centros de investigación en Alemania, Italia, Estados Unidos y Australia continúan evaluando la planta en estudios preclínicos y ensayos con voluntarios. Esta evaluación podría definir con mayor claridad sus aplicaciones y limitaciones terapéuticas en los próximos años.