Las pausas activas son breves interrupciones de la jornada laboral destinadas a realizar ejercicios. Estos ayudan a disminuir la tensión muscular y el agotamiento mental. Según el Ministerio de Salud Pública del Ecuador, estas actividades deben integrarse en la rutina de trabajo. Esto es parte de la prevención de trastornos musculoesqueléticos y estrés ocupacional.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), permanecer más de una hora en la misma posición, ya sea sentado o de pie, reduce la circulación sanguínea. También afecta la postura corporal. Esto puede provocar dolencias en la espalda, cuello y extremidades. Además, afecta la capacidad de concentración.

El Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) recomienda que las pausas activas sean obligatorias en todos los entornos laborales. Esto es especialmente importante en oficinas y fábricas donde las tareas implican movimientos repetitivos o posiciones prolongadas.

Cada cuánto hacer una pausa activa

Los especialistas en salud ocupacional coinciden en que las pausas deben realizarse cada 60 minutos de trabajo continuo y durar entre 5 y 10 minutos. En jornadas extensas, como las de 8 horas, se aconseja hacer al menos cuatro pausas distribuidas de manera uniforme.

Estas interrupciones no solo benefician la salud física. También mejoran la salud mental. Estudios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) indican que los empleados que practican pausas activas incrementan su productividad en un 12% y reducen en un 30% los reportes de fatiga y estrés.

Entre las actividades recomendadas figuran estiramientos suaves de cuello, brazos y espalda, ejercicios de respiración profunda, caminatas cortas o movimientos articulares. No es necesario un equipo especial ni ropa deportiva, basta con un espacio libre y supervisión básica.

Implementación en Ecuador y normativa vigente

En Ecuador, la Norma Técnica de Seguridad y Salud en el Trabajo (Resolución CD 333 del IESS) establece la promoción de pausas activas como parte de los programas de prevención laboral. Las empresas públicas y privadas están obligadas a incluirlas. Deben estar dentro de sus planes anuales de salud ocupacional.

El Ministerio del Trabajo también recomienda que las organizaciones designen a un promotor de bienestar laboral, encargado de guiar las rutinas y registrar su cumplimiento. Aunque no existe una sanción directa por no aplicarlas, los empleadores deben garantizar entornos saludables y pausas adecuadas, según lo estipula el Código del Trabajo.

En el sector público, varias instituciones ya implementan pausas guiadas de 10 minutos con ejercicios de movilidad articular, respiración y relajación. Generalmente, se realizan antes del mediodía y al final de la tarde.

Beneficios comprobados de las pausas activas

Los efectos positivos han sido ampliamente documentados. Un informe de la Universidad Central del Ecuador (2024) concluyó que los trabajadores que realizaron pausas activas tres veces al día reportaron una disminución del 40% en dolores cervicales y lumbares. También reportaron una mejora del 25% en su estado de ánimo.

Además, las pausas activas ayudan a prevenir enfermedades crónicas asociadas al sedentarismo, como hipertensión o diabetes tipo 2. En entornos de oficina, reducen también el ausentismo y fortalecen el sentido de equipo cuando se realizan en grupo.

Para lograr mejores resultados, los expertos recomiendan acompañarlas con buenas prácticas ergonómicas. Esto incluye mantener la pantalla del computador a la altura de los ojos, usar sillas ajustables y evitar cruzar las piernas por periodos prolongados.

Recomendaciones prácticas para aplicar pausas activas

  1. Cada hora de trabajo, tomar entre 5 y 10 minutos para moverse.
  2. Priorizar ejercicios de estiramiento de cuello, hombros y espalda.
  3. Evitar mirar pantallas durante la pausa para descansar la vista.
  4. Incluir respiraciones profundas o breves caminatas dentro de la oficina.
  5. Realizar una pausa larga de 15 minutos a mitad de jornada.

Las instituciones de salud laboral insisten en que las pausas activas deben asumirse no como una pérdida de tiempo, sino como una inversión en la productividad, la salud y el bienestar emocional del trabajador.