Diversos estudios realizados por universidades y centros de investigación han demostrado que masticar chicle no solo ayuda a mantener una buena higiene bucal . También favorece la memoria, la atención y la reducción del estrés . Aunque su consumo debe ser moderado, especialistas coinciden en que este hábito puede tener efectos positivos tanto en el rendimiento cognitivo como en la salud oral.

Un hábito cotidiano con impacto científico

El acto de masticar chicle estimula la producción de saliva . Esto contribuye a mantener un pH equilibrado en la boca y reduce la formación de placa bacteriana , de acuerdo con la Asociación Dental Americana (ADA) . Esta organización recomienda preferir chicles sin azúcar, especialmente los que contienen xilitol . Este es un endulzante natural que ayuda a prevenir la aparición de caries .

Según un informe publicado por la British Dental Journal , masticar chicle sin azúcar durante diez minutos después de comer puede disminuir en un 40 % el riesgo de desarrollar caries. Esto se debe a que facilita la eliminación de restos de alimentos y neutraliza los ácidos bucales.

Además, los movimientos de masticación fortalecen los músculos faciales. También pueden ayudar a aliviar molestias de tensión mandibular leve. Esto ocurre siempre que el consumo sea moderado y no se prolongue por más de 20 minutos seguidos.

Efectos sobre la memoria y la concentración

Más allá de la salud bucal, investigaciones del Departamento de Psicología de la Universidad de Cardiff (Reino Unido) indican que masticar chicle puede tener efectos positivos sobre la atención y la memoria a corto plazo . En un experimento con 75 participantes, quienes masticaron chicle mientras realizaban tareas cognitivas mostraron mejor desempeño en concentración y rapidez de reacción que los que no lo hicieron.

El estudio sugiere que el movimiento rítmico de la mandíbula incrementa el flujo sanguíneo cerebral . Esto mejora el suministro de oxígeno y glucosa al cerebro. Este proceso podría explicar la sensación de mayor alerta y rendimiento mental.

Otros trabajos, como los realizados por el National Institute of Radiological Sciences de Japón, respaldan la idea. Masticar activa el hipocampo , una región cerebral relacionada con el aprendizaje y la memoria. Así, contribuye a mantener la atención durante periodos prolongados.

Reducción del estrés y la ansiedad

Otro beneficio identificado por la ciencia es la reducción del estrés . Investigadores de la Swinburne University of Technology en Australia encontraron que las personas que mastican chicle durante actividades estresantes reportan niveles más bajos de cortisol , la hormona del estrés.

El estudio, publicado en la revista Appetite, mostró que el acto de masticar puede servir como un mecanismo físico para liberar tensión. Además, mejora el estado de ánimo. Los autores sugieren que la masticación repetitiva genera una respuesta relajante en el sistema nervioso, similar a técnicas de respiración o movimiento consciente.

Sin embargo, los expertos recomiendan no considerar el chicle como un tratamiento para la ansiedad. Es mejor que sea un complemento dentro de hábitos saludables que incluyan descanso, buena alimentación y ejercicio regular.

Consideraciones médicas y consumo responsable

Aunque el chicle ofrece beneficios comprobados, los odontólogos advierten que su uso excesivo puede tener efectos contraproducentes. Masticar constantemente puede provocar dolor mandibular, desgaste dental o trastornos temporomandibulares (TTM) en personas sensibles.

Asimismo, algunos chicles con alto contenido de sorbitol o manitol pueden causar molestias digestivas si se consumen en exceso. Por eso, las autoridades sanitarias recomiendan no superar las tres porciones diarias y optar siempre por productos sin azúcar y con aval odontológico .

Los profesionales coinciden en que el chicle debe considerarse un complemento , no un sustituto del cepillado, el hilo dental o las revisiones odontológicas periódicas.

Un producto con historia y futuro

El chicle moderno tiene su origen en el siglo XIX, cuando el inventor estadounidense Thomas Adams desarrolló la primera goma de mascar comercial. La creó a partir de resinas naturales. Hoy, la industria del chicle genera más de 5.000 millones de dólares anuales a nivel global. Hay una tendencia creciente hacia productos funcionales que incluyen vitaminas, cafeína o extractos naturales.

El interés científico por el chicle sigue en aumento. Algunos investigadores exploran su uso en la administración de fármacos de liberación oral controlada. Esto podría transformar este hábito cotidiano en una herramienta médica de apoyo.