Las enfermedades metabólicas son un grupo de problemas de salud que aparecen cuando el cuerpo no maneja bien sustancias como grasas, azúcares y ácidos. En entrevista con Manavisión Plus , el médico familiar Guillermo Segovia explicó que entre estas enfermedades están la obesidad, las alteraciones de los lípidos, la diabetes mellitus y la gota, todas relacionadas con el aumento del riesgo cardiovascular.

Segovia comentó que muchas personas empiezan su vida con un peso adecuado, pero con los años aumentan de peso sin darse cuenta de que están entrando a etapas de riesgo. Este proceso tiene que ver con los hábitos diarios, la genética y el estilo de vida. No ocurre de un día para otro, sino después de muchos años en los que la persona no se alimenta correctamente o no realiza actividad física.

Para identificar si una persona presenta obesidad, se ha usado por mucho tiempo el índice de masa corporal (IMC), que calcula el peso según la estatura. Sin embargo, el especialista explicó que hoy en día esta medida no siempre sirve para predecir el riesgo real. Un paciente puede tener un IMC dentro del rango de sobrepeso, pero si su grasa visceral es alta y su cintura está aumentada, ya se considera un caso con riesgo metabólico.

Etapas tempranas de la obesidad y su avance

Segovia explicó que cuando una persona tiene sobrepeso y además un perímetro abdominal alto, se encuentra en una etapa llamada obesidad preclínica. Esto quiere decir que ya existe riesgo, especialmente si la persona tiene familiares con diabetes, hipertensión u obesidad. Aunque todavía no aparezcan síntomas, ya existe un problema que debe atenderse.

Cuando el IMC pasa de 30, ya se habla de obesidad como enfermedad crónica. Esto significa que existe una acumulación importante de grasa en el cuerpo, especialmente alrededor de órganos como el hígado y el páncreas. Esta grasa genera inflamación, afecta la circulación y aumenta la posibilidad de desarrollar otras enfermedades.

El avance de la obesidad puede variar según cada persona. Algunos presentan molestias articulares, cansancio o dificultad para realizar actividades diarias. Otros pueden no sentir síntomas, pero ya están desarrollando daños internos. Por eso, el médico familiar insistió en que los chequeos regulares son esenciales.

Hábitos alimentarios y su papel en estas enfermedades

El especialista señaló que en muchas zonas del país, especialmente en áreas rurales o costeras, la alimentación diaria está basada en grandes cantidades de carbohidratos. Platos llenos de arroz, verde y bebidas azucaradas son frecuentes, lo que favorece la ganancia de peso con el tiempo. Estos hábitos, sumados al sedentarismo, influyen más que la genética en la mayoría de los casos.

Segovia explicó que incluso personas que dicen comer poco pueden aumentar de peso rápidamente. Esto puede deberse a enfermedades no diagnosticadas, como el hipotiroidismo, que reduce la velocidad del metabolismo y hace difícil bajar de peso sin apoyo médico.

Para tratar adecuadamente estas enfermedades se requiere un trabajo conjunto. Además del médico familiar, intervienen especialistas como nutricionistas, psicólogos y, en algunos casos, médicos internistas o diabetólogos. También existen nuevos medicamentos que ayudan al control de la obesidad, así como cirugías metabólicas para casos específicos.

Recomendaciones para fechas especiales y prevención diaria

Durante diciembre, las reuniones familiares suelen traer comidas abundantes y llenas de azúcar y harinas. Segovia recomendó controlar las porciones y mantener un equilibrio en el plato. Sugiere usar una guía sencilla: la mitad del plato debe estar compuesta por vegetales, un cuarto por proteínas y el resto por carbohidratos. Esta distribución ayuda a mantener un mejor control del peso.

El médico familiar señaló que la prevención debe comenzar desde la infancia. Las escuelas pueden jugar un papel importante al ofrecer alimentos más saludables y enseñar a los niños sobre la importancia de una alimentación equilibrada. También insistió en que la actividad física debe formar parte del día a día, especialmente en una época donde los niños pasan mucho tiempo frente a pantallas.

En el hogar, es fundamental que los cambios alimentarios se hagan en familia. No se puede pedir a un niño que coma sano si los demás no lo hacen. El ejemplo y la constancia son claves para que los buenos hábitos se mantengan en el tiempo.

Exámenes necesarios y consecuencias de no tratar estas enfermedades

Para detectar estas enfermedades a tiempo, Segovia recomendó realizar estudios básicos como biometriomática, perfil lipídico, análisis tiroideo y hemoglobina glicosilada. Estos exámenes permiten conocer si hay alteraciones que pueden convertirse en problemas graves si no se atienden.

Cuando los pacientes llegan tarde a consulta, pueden presentar diabetes, hipertensión, hígado graso o daños en órganos como riñones, páncreas y ojos. Según el especialista, todas estas complicaciones vienen acompañadas de inflamación crónica y exceso de grasa que va afectando los tejidos poco a poco.

Segovia concluyó que el mejor camino es la prevención. Cambiar la alimentación, realizar actividad física y acudir a controles médicos periódicos son acciones que pueden reducir de manera importante la aparición de enfermedades metabólicas y mejorar la salud de toda la familia.

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