Cuando una persona se excede en la exposición al sol, la piel puede sufrir quemaduras solares, una afección frecuente en temporadas de calor que requiere cuidados específicos; dermatólogos advierten que aplicar hielo directamente no es recomendable y explican qué medidas ayudan a la recuperación cutánea.
La exposición prolongada a la radiación ultravioleta puede provocar enrojecimiento, ardor, inflamación y sensibilidad en la piel, síntomas característicos de una quemadura solar leve o moderada. Este tipo de lesiones se producen cuando la piel no cuenta con una protección adecuada o cuando el tiempo de exposición supera lo recomendado.
Ante estas molestias, una reacción común es aplicar hielo directamente sobre la zona afectada para aliviar el ardor. Sin embargo, especialistas en dermatología señalan que esta práctica no es aconsejable, ya que el contraste extremo de temperatura puede irritar aún más la piel y retrasar el proceso natural de recuperación.
El uso de hielo puede generar un choque térmico en una piel que ya se encuentra inflamada, aumentando el riesgo de lesiones adicionales. Por esta razón, los profesionales de la salud recomiendan evitar temperaturas extremas y optar por métodos más seguros para aliviar las molestias.
Qué cuidados son recomendados para la piel tras una quemadura solar
Entre las medidas sugeridas por especialistas se encuentra refrescar la piel de forma gradual, utilizando agua fresca, sin que esté demasiado fría. También se aconseja aplicar productos hidratantes y calmantes, preferiblemente aquellos formulados para piel sensible o con ingredientes que ayuden a reducir la irritación.
La hidratación es otro factor clave. Beber suficiente agua contribuye a la recuperación de la piel desde el interior, ya que la exposición solar excesiva puede generar deshidratación general del organismo. Asimismo, se recomienda evitar productos con alcohol, fragancias fuertes o exfoliantes, ya que pueden agravar la inflamación.
Durante el proceso de recuperación, es importante evitar una nueva exposición al sol, cubrir la piel con ropa holgada y utilizar protección solar una vez que la piel haya mejorado, para prevenir daños adicionales.
Cuándo acudir a un especialista
En la mayoría de los casos, las quemaduras solares leves mejoran con cuidados básicos en pocos días. No obstante, los especialistas advierten que se debe buscar atención médica si aparecen ampollas extensas, dolor intenso, fiebre, escalofríos o signos de infección.
La exposición repetida al sol sin protección no solo provoca quemaduras temporales, sino que también está asociada a un envejecimiento prematuro de la piel y a un mayor riesgo de enfermedades dermatológicas a largo plazo. Por ello, la prevención sigue siendo la principal recomendación de los profesionales.
El uso regular de protector solar, evitar las horas de mayor radiación y adoptar hábitos de cuidado son medidas fundamentales para reducir los efectos nocivos del sol y proteger la salud de la piel.