El ciberacoso sigue siendo un fenómeno alarmante en la vida de muchos niños, niñas y adolescentes. Especialmente en un contexto en el que las interacciones sociales ya no se limitan al ámbito físico. La violencia y el acoso digital se han convertido en una de las formas más prevalentes de maltrato, con consecuencias profundas para la salud emocional de los jóvenes. En este contexto, las familias, escuelas y comunidades deben estar más alerta que nunca.

Una investigación realizada por BMC Psychiatry (diciembre de 2023) revela que, en América Latina y el Caribe, aproximadamente el 20% de los estudiantes encuestados ha sido víctima de ciberacoso . En Ecuador, un estudio reciente de ChildFund (junio de 2025) confirma que tres de cada 10 menores han experimentado acoso o violencia de forma recurrente en redes sociales. La mitad de ellos ni siquiera sabe quién es su agresor. Esta alarmante realidad subraya la urgencia de desarrollar medidas preventivas y de intervención para proteger a los jóvenes de esta amenaza.

Maía José Proaño, Directora de Aprendizaje de Innova Schools , enfatiza la necesidad de que las familias y las instituciones educativas implementen estrategias para detectar señales de alerta y fomentar una cultura de respeto y seguridad en línea. Según Proaño, es fundamental que todos los involucrados en el proceso educativo trabajen juntos para prevenir y erradicar esta problemática que afecta a tantas familias.

Señales de alerta ante el ciberacoso

Es crucial que los padres estén atentos a cualquier cambio en el comportamiento de sus hijos. Esto podría ser una señal de que están siendo víctimas de ciberacoso. Cambios súbitos como irritabilidad, tristeza o la negación a usar dispositivos electrónicos pueden ser indicativos de un problema. Además, si hay una caída en el rendimiento académico o un comportamiento evasivo respecto a lo que sucede en la escuela o entre amigos, esto también debe ser motivo de preocupación.

En el entorno digital, la desaparición de cuentas, cambios frecuentes de contraseñas o la aparición de mensajes dañinos son claros indicios de que algo no está bien. Además, quejas frecuentes sobre dolores de cabeza, problemas para dormir o un comportamiento más ansioso pueden ser signos físicos de que un niño está sufriendo ciberacoso.

Acciones para prevenir el ciberacoso

Uno de los pasos más importantes para prevenir el ciberacoso es fomentar una comunicación abierta entre padres e hijos. Conversar sobre lo que hacen en línea, con quién interactúan y cómo se sienten es clave para detectar posibles señales de acoso antes de que se conviertan en un problema serio. Además, es fundamental educar a los niños sobre el uso responsable de la tecnología, asegurando que entiendan las implicaciones de sus interacciones en línea.

Establecer acuerdos en casa sobre el uso de dispositivos también ayuda a mantener la supervisión sin que los niños se sientan invadidos. Además, fomentar una autoestima sólida y habilidades sociales les permite afrontar de manera más efectiva los desafíos que puedan surgir.

Actuar rápidamente ante el ciberacoso

Si bien la prevención es clave, la intervención rápida es crucial s i se detecta o sospecha de ciberacoso . Es importante notificar de inmediato a la escuela, conservar evidencia del acoso, y limitar el contacto con el agresor. En algunos casos, buscar ayuda profesional puede ser necesario para apoyar al menor y asegurar su bienestar emocional.