El panorama en la red estatal de Manabí ha tomado un nuevo rumbo administrativo tras meses de incertidumbre operativa. La Prefectura de Manabí, operando mediante su Empresa Pública Manabí Vial, anunció oficialmente que ha comenzado el proceso de desmontaje de las estructuras que conformaban el sistema de recaudación en la vía Portoviejo-Montecristi. Esta decisión responde a la necesidad de salvaguardar los bienes públicos ante el retiro de la delegación estatal que permitía la gestión provincial de este importante corredor. La ciudadanía ha observado cómo las infraestructuras que antes servían para el cobro de peaje ahora son removidas para evitar su deterioro total.

Google PreferredCanal de WhatsApp

La medida de retirar las cabinas ubicadas en lo que fue la Estación de Peaje Guayabal ocurre en un momento de tensión administrativa por la vía Portoviejo-Montecristi. Es fundamental recordar que, en agosto del año 2025, la competencia sobre este tramo fue retirada de la administración provincial por decisión del Gobierno Nacional. Desde ese momento, la responsabilidad total fue asumida por el Ministerio de Transporte y Obras Públicas, hoy conocido como Ministerio de Infraestructura y Transporte (MIT). Sin embargo, la transición de facultades no ha significado una mejora en el mantenimiento de la carpeta asfáltica.

El incumplimiento de la intervención ministerial

A pesar de que el actual Ministerio de Infraestructura y Transporte (MIT) anunció en su momento una inversión significativa para la arteria vial, los resultados en la vía Portoviejo-Montecristi no son visibles para los usuarios. Han pasado ya dos meses desde que una resolución judicial ordenara al organismo estatal actuar de manera inmediata sobre el tramo afectado. La falta de respuestas concretas por parte de la cartera de Estado ha generado una sensación de abandono entre los conductores que transitan diariamente por la zona. La orden del juez, emitida en agosto de 2025, exigía una intervención que hasta la fecha sigue pendiente.

La parálisis en las obras de mantenimiento preventivo y correctivo en la vía Portoviejo-Montecristi pone en evidencia la crisis de gestión tras el cambio de mando. Mientras el Gobierno Central mantiene el control del tramo, la falta de gestiones efectivas para ejecutar el presupuesto anunciado preocupa a las autoridades locales. La Prefectura de Manabí ha intentado formalizar nuevos convenios de delegación para retomar el trabajo técnico, pero no ha recibido contestación alguna por parte del MIT. Esta situación de bloqueo administrativo ha forzado a la empresa pública provincial a retirar sus activos físicos de la zona.

Detalles técnicos y geográficos del tramo en disputa en Manabí

El área de intervención y conflicto se extiende a lo largo de una longitud aproximada de 27 kilómetros, fundamentales para la conectividad interna de la provincia en la vía Portoviejo-Montecristi. Este trayecto comprende el espacio ubicado entre el puente Bellavista, en la capital manabita, y el redondel de la Tejedora, en el cantón Montecristi. Al ser una arteria de alto flujo vehicular, el estado del pavimento y la señalización son críticos para la seguridad de quienes viajan por la región. El proceso de desmontaje de las cabinas en Guayabal marca el fin simbólico de una etapa de administración directa por parte de Manabí Vial.

La empresa pública Manabí Vial EP detalló que el retiro de las piezas es una medida de resguardo de los bienes pertenecientes al Gobierno Provincial en la vía Portoviejo-Montecristi. Al no existir un marco legal vigente que permita el cobro o la permanencia en el sitio, se busca evitar el vandalismo o el uso inadecuado de las instalaciones abandonadas. La información proporcionada por la Prefectura indica que, en caso de que se logre concretar un acuerdo en el futuro, se realizaría una renovación total de los equipos. El objetivo sería instalar tecnología moderna que asegure la eficiencia operativa y un servicio de calidad superior.

La desatención estatal frente a las necesidades viales de Manabí

La realidad actual de la vía Portoviejo-Montecristi dista mucho de las promesas de eficiencia que acompañaron el retiro de la competencia a la Prefectura. Tras el cambio institucional al Ministerio de Infraestructura y Transporte (MIT), la arteria provincial ha quedado en un limbo donde no hay obras de bacheo ni mejoras estructurales. La ausencia de maquinaria ministerial en el sector contradice los anuncios previos de inversión destinados a este tramo específico. Esta falta de acción ha sido denunciada por diversos sectores sociales que dependen de una conectividad fluida para sus actividades económicas y personales.

Incluso con una orden judicial de por medio, el Ministerio de Transporte no ha logrado establecer un cronograma de trabajo real para la vía Portoviejo-Montecristi. Los usuarios denuncian que la falta de mantenimiento aumenta el riesgo de accidentes y el deterioro de los vehículos que circulan por los 27 kilómetros del tramo delegado. El contraste es evidente: mientras la Prefectura retira sus cabinas para proteger su patrimonio, el Estado central no ocupa el espacio con las mejoras prometidas. La incertidumbre sobre quién asumirá finalmente la reparación de los daños viales persiste sin una solución a la vista.

Futuro de la movilidad entre Portoviejo y Montecristi

El comunicado de Manabí Vial aclara que el desmontaje es una acción necesaria ante el silencio administrativo del Gobierno sobre la vía Portoviejo-Montecristi. Si bien la Prefectura mantiene su disposición para colaborar mediante un nuevo convenio, la prioridad actual es no dejar perder las estructuras de la estación Guayabal. La visión a futuro contempla reemplazar estas infraestructuras por instalaciones modernas solo si se recupera la delegación del tramo. Por ahora, los conductores deben transitar por una vía que ha perdido su sistema de peaje pero que aún no recupera su estándar de calidad asfáltica.

La situación de la vía Portoviejo-Montecristi sigue siendo un punto crítico en la agenda de infraestructura de la provincia de Manabí. El conflicto de competencias entre el MIT y el Gobierno Provincial ha dejado a la vía en un estado de indefensión técnica preocupante. Mientras las cabinas son retiradas por seguridad, la esperanza de una intervención ministerial inmediata se desvanece con cada día que pasa sin la presencia de cuadrillas de trabajo. El destino de estos 27 kilómetros de carretera sigue dependiendo de una voluntad política que, hasta ahora, se mantiene ausente en las gestiones del gobierno central.