Un ataque armado ocurrido la noche del 21 de marzo de 2026 en la parroquia Picoaza, Portoviejo, dejó como saldo tres personas heridas, entre ellas un niño de siete años. El incidente se registró sobre las 22h37 en la intersección de las calles Chimborazo y 3 de Mayo, en un sector residencial que en los últimos años se ha visto marcado por la violencia.
Las víctimas, dos adultos y un menor, recibieron impactos de proyectil cuando conversaban fuera de una vivienda. Según testigos, una moto con desconocidos pasó por el lugar y abrió fuego sin discriminar la presencia de niños entre los presentes. Luego del ataque los agresores escaparon a toda velocidad, dejando una escena de conmoción y cinco casquillos de bala calibre nueve milímetros, que la Policía recogió como evidencia.
Identidad y estado de los heridos
Personal policial confirmó que entre los heridos se encuentra Jacinto Absalón P.T., de 42 años, quien resultó con una herida en una de sus piernas. Su estado de salud se reporta como estable, gracias a la rápida intervención y traslado por parte de familiares.
Diego Leonardo C.P., es otro de los afectados adultos, también con lesiones en las extremidades inferiores. El tercer herido es B.G.T.Ch., niño de siete años, quien fue alcanzado en el brazo izquierdo por los proyectiles. Las tres víctimas llegaron por sus propios medios a una casa de salud, donde médicos de turno evaluaron sus condiciones.
Resistencia de la comunidad y procedimiento policial
El hermetismo marcó la reacción de quienes presenciaron el ataque. Tanto familiares como vecinos optaron por no brindar detalles sobre los responsables o las circunstancias previas al hecho. La falta de información agrega obstáculos al proceso investigativo, limitando las posibilidades de identificar a los autores materiales del episodio violento.
Ante la gravedad del caso, unidades especializadas de la Dinased y Criminalística acudieron a la escena para levantar los primeros indicios y profundizar en la investigación. Los agentes aseguraron la zona, recolectaron evidencias balísticas y documentaron los testimonios disponibles a pesar de la renuencia local.
Detalles del ataque
Los disparos se produjeron cuando varias personas conversaban en los exteriores de una vivienda. El informe inicial indica que los atacantes, a bordo de una moto, abrieron fuego deliberadamente, sin importar la presencia de niños. La escena posterior reflejaba la preocupación e indignación de la comunidad, consternada por la exposición de menores a este tipo de violencia armada.
Evidencia recolectada
La policía científica levantó cinco casquillos de balas de calibre nueve milímetros. Este elemento es clave dentro del proceso de investigación, ya que permitirá analizar el tipo de arma utilizada y, posiblemente, cruzar esta información con casos previos similares en la zona.
El caso ahora está en manos de la Fiscalía y equipos especializados, que continúan con las diligencias para esclarecer los hechos, identificar a los responsables y garantizar justicia para las víctimas y sus familias.
