En un patrullaje militar se detectó un acople clandestino usado para robar combustible. En la operación militar llevada a cabo en el cantón Quevedo, provincia de Los Ríos, se detectó y desmanteló un acople clandestino conectado a un poliducto.
El hallazgo se produjo durante un patrullaje de rutina enfocado en la seguridad hidrocarburífera, una medida preventiva ante el creciente número de incidentes de robo de combustible que afectan al país. Esta acción evitó lo que pudo haber sido un nuevo golpe a los recursos estratégicos del Estado, en un contexto donde el tráfico de combustibles.
Robo de combustible
El robo de hidrocarburos en Ecuador ha experimentado una escalada preocupante en los últimos años. Las bandas de crimen organizado han perfeccionado sus métodos, perforando poliductos para extraer ilegalmente combustible.
Entre 2022 y octubre de 2024, las perforaciones clandestinas en la red de oleoductos de Petroecuador aumentaron de 32 a 773, lo que representa un incremento de 24 veces. Esta actividad ilícita ha generado pérdidas significativas para el Estado, estimadas en 215 millones de dólares solo hasta octubre de 2024, y se proyecta que superen los 100 millones de dólares anuales.
La audacia de estas redes criminales es tal que, en algunas ocasiones, han contado con la complicidad de miembros de la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas, como lo reveló una reciente investigación de la Fiscalía en abril de 2026, que desarticuló una red de delincuencia organizada en varias provincias del país.
Impacto en la economía
La manipulación de los poliductos y la sustracción de crudo o derivados representan un grave riesgo ambiental, con posibles derrames que pueden contaminar vastas áreas. Además, el combustible robado no solo es vendido en el mercado negro, sino que también es utilizado para alimentar actividades ilícitas como el narcotráfico, financiando lanchas rápidas y laboratorios de procesamiento de drogas.
Organizaciones terroristas como Los Lobos, Los Choneros, Los Comandos de Frontera, entre otras, están involucradas en este tipo de delitos.
Operaciones como la ejecutada en Quevedo son parte de una estrategia integral que incluye patrullajes constantes, el uso de tecnología para detectar anomalías en la presión de los ductos y la coordinación con Petroecuador.
