El niño de un año y tres meses que permanecía hospitalizado tras resultar herido en un atentado registrado el miércoles 13 de mayo de 2026 en la cooperativa Santa Martha, en Santo Domingo, falleció la mañana de este jueves 14 de mayo.
Con su muerte, las víctimas mortales del ataque armado ascendieron a cuatro, entre ellas sus padres y un motociclista que fue impactado durante la persecución.
El menor era hijo de Kerly Sanmartín y Luis Roberto Mejía, la pareja que fue atacada a tiros mientras se movilizaba en un vehículo Chevrolet Groove color blanco.
Según información proporcionada por allegados, el niño recibió un impacto de bala en la cabeza.
Permanecía internado en una casa de salud con muerte cerebral hasta que los médicos confirmaron su fallecimiento.
La noticia se conoció mientras familiares participaban en el velatorio de Luis Roberto Mejía en San Jacinto del Búa. El anuncio provocó escenas de llanto y desesperación entre los asistentes.
Tras ataque armado aún no hay detenidos
El atentado ocurrió cerca de las 07:45 del miércoles en la avenida Jacinto Cortés Jhayya y calle Adalberto Ortiz, en la cooperativa Santa Martha.
De acuerdo con videos captados por cámaras de seguridad, sujetos armados que se movilizaban en motocicleta interceptaron el automóvil donde viajaba la familia.
Uno de los atacantes disparó con un arma larga contra el vehículo. Luis Roberto Mejía intentó escapar mientras era perseguido por los sicarios.
El comandante policial Fabricio Silva explicó que el vehículo avanzó varios metros durante la persecución hasta perder el control.
Según el oficial, el automotor cambió de carril, impactó contra una motocicleta y terminó sobre un parterre. En ese momento, los atacantes alcanzaron nuevamente el vehículo y dispararon contra sus ocupantes.
"Proceden a victimarlos mediante un arma de fuego", señaló Silva durante declaraciones entregadas a medios de comunicación.
En el lugar, la Policía levantó indicios balísticos relacionados con armas calibre 9 milímetros. Las evidencias forman parte del proceso investigativo que desarrolla la Policía Nacional. Hasta hoy no existen personas detenidas por este caso.
Dolor en las despedidas
Luis Roberto Mejía fue velado en la vivienda de sus abuelos, en la avenida principal de la parroquia San Jacinto del Búa, de donde era oriundo. Un tramo de la vía fue cerrado durante el funeral.
Sobre el féretro colocaron una bandera de Liga Deportiva Universitaria de Quito y la boina utilizada en sus funciones como agente civil de tránsito.
Kerly Sanmartín era velada en la funeraria Carrasco, en Santo Domingo. Familiares y amigos acudieron para acompañar a sus seres queridos.
Fue durante el velatorio de Mejía cuando la familia recibió llamadas que confirmaban la muerte del niño. El momento provocó llanto, gritos y escenas de profundo dolor entre los presentes.
Adrián, hermano de Kerly, aseguró que la familia todavía no comprende las razones del ataque.
"No entendemos por qué les hicieron eso. Eran personas tranquilas", expresó.
El familiar contó que Kerly era la tercera de tres hermanos y mantenía constante comunicación con su familia.
"Nos contábamos todo. Nunca supimos de algún problema grave", añadió.
Iban a dejar al niño a la 'escuelita'
Familiares indicaron que la pareja se dirigía a dejar al menor en un centro educativo inicial cercano al Registro de la Propiedad, lugar donde trabajaba Kerly Sanmartín.
Sanmartín llevaba aproximadamente cuatro años laborando en esa institución municipal. El Registro de la Propiedad publicó un mensaje de condolencias tras conocerse el crimen.
Luis Roberto Mejía era agente civil de tránsito. Aunque pertenecía a la Agencia de Tránsito Municipal, el día del atentado vestía de civil.
La pareja residía en la cooperativa Villa Florida. Según sus allegados, no conocían amenazas ni problemas graves relacionados con ellos.
Además, el vehículo Chevrolet Groove en el que se movilizaban había sido comprado apenas quince días antes del ataque armado.
Motociclista murió cuando estaba trabajando
El ataque armado también dejó como víctima colateral a Frank Alejandro Durán, de 20 años, quien conducía la motocicleta impactada por el vehículo perseguido.
Su acompañante resultó herido con golpes y raspones. Posteriormente recibió el alta médica y acudió al velatorio de su amigo.
Verónica Mendoza, madre de Frank Alejandro, relató que su hijo trabajaba en un emprendimiento de vidriería y aluminio junto a su conviviente.
El joven llevaba cerca de tres años dedicado a ese negocio, ubicado en la misma cooperativa Santa Martha.
Según su madre, la mañana del atentado él salió acompañado de un colaborador para entregar un espejo a un cliente. El trabajo había quedado pendiente desde el día anterior.
Frank Alejandro era el segundo de tres hermanos por parte materna y no tenía hijos. Vivía en el sector 3 de Santa Martha junto a su conviviente.
Su velatorio se realizaba en el sector 5 de la cooperativa, mientras la familia definía la hora y lugar del sepelio.
La Policía Nacional mantiene abierta la investigación para identificar a los responsables y determinar las causas del ataque armado ocurrido en Santo Domingo.
