El Ejército Ecuatoriano ejecutó una operación militar de control y seguridad en el Centro de Privación de Libertad (cárcel) Manabí N.° 4, ubicado en el sitio El Rodeo del cantón Portoviejo, con el objetivo de contribuir al orden interno, neutralizar actividades delictivas organizadas y resguardar la seguridad del personal penitenciario.

Tenían varios teléfonos celulares

Durante el despliegue en los pabellones de esta cárcel , los uniformados realizaron un registro minucioso que permitió desarticular redes de comunicación interna. Como resultado de la requisa, las fuerzas del orden decomisaron 2 teléfonos celulares, 12 pipas artesanales, cables y accesorios electrónicos, elementos que ingresaron de forma ilegal al recinto.

Asimismo, el personal militar reportó el hallazgo de hojas de afeitar, otros objetos no autorizados y envolturas para presumibles sustancias catalogadas sujetas a fiscalización (SCSF). Todas las evidencias recolectadas fueron fijadas y puestas de inmediato a órdenes de las autoridades respectivas para iniciar el trámite legal y las investigaciones.

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Varias pipas además de teléfonos celulares y otras cosas se encontró en la requisa en la cárcel de El Rodeo. - Ejército Ecuatoriano

Actividades delictivas desde prisión

Este tipo de operaciones permanentes de control responde a una problemática estructural en el sistema penitenciario del país. El hallazgo de teléfonos celulares en los centros de reclusión representa un desafío crítico para la seguridad, debido a que estos aparatos permiten a los presos seguir planificando y coordinando actividades delictivas en el exterior.

A diferencia de otras regiones del país, las cárceles de la provincia de Manabí se han mantenido sin motines ni masacres carcelarias en el último periodo. No obstante, la violencia criminal se ha desplazado hacia las zonas exteriores de los centros carcelarios, teniendo como blanco directo a los servidores que custodian y trabajan en las prisiones.

Violencia contra agentes penitenciarios

La situación de vulnerabilidad de los funcionarios estatales se ha agudizado de forma alarmante. En un lapso de menos de dos meses, las organizaciones delictivas han asesinado a cuatro agentes penitenciarios y han baleado a dos miembros de la Policía Nacional, evidenciando las represalias de los grupos criminales ante los controles estatales.

Las estadísticas reflejan que siete de estas víctimas prestaban sus servicios en la cárcel de Bahía de Caráquez, mientras que una de ellas pertenecía al centro carcelario de Portoviejo. Ante este escenario, las Fuerzas Armadas han ratificado que continuarán con las intervenciones estrictas para mitigar los riesgos y recuperar el control absoluto del sistema penitenciario en Manabí.