El balneario de Crucita, en el cantón Portoviejo, ha perdido al menos 50 metros de playa en los últimos años, lo que ha impactado al sector inmobiliario, turístico y pesquero, según pescadores, comerciantes y autoridades locales que reportan una disminución de inversiones, especialmente en la zona sur.
"Ya no tenemos playa. Hay que esperar que baje la marea para tener un poquito de playa porque con marea alta no tenemos", comentó Jacinto Mendieta, pescador de 75 años. Antes teníamos por lo menos 100 metros de playa, ahora no llegamos a los 30 en marea baja. El problema empezó desde que se construyeron los espigones en Manta y Jaramijó, añadió.
"Ya no tenemos playa. Hay que esperar que baje la marea para tener un poquito de playa porque con marea alta no tenemos".
Jacinto Mendieta, pescador de Crucita
La pérdida de la franja costera ha tenido efectos en múltiples actividades económicas. Según Lorena Antón, dirigente comunitaria, este fenómeno afecta directamente al turismo, la pesca, el sector inmobiliario y la producción de sal.
Antón explicó que la situación responde a varios factores acumulados. "Por un lado, las construcciones portuarias en playas vecinas como Jaramijó, tanto públicas como privadas; por otro, la extracción de arena durante más de 40 años en distintos sectores de la costa. A esto se suma la ejecución incompleta de obras de mitigación previstas en los estudios del muelle de facilidades pesqueras, obra que en la actualidad está abandonada", señaló.
Impacto en el sector inmobiliario de Crucita
De acuerdo con lo establecido en el contrato de la facilidad pesquera, debía ejecutarse una obra paralela de protección costera, la cual no se concretó conforme a lo planificado. Los estudios iniciales contemplaban estructuras en el mar, pero propuestas posteriores fueron cuestionadas por criterios técnicos.
La zona sur de Crucita es la más afectada por la pérdida de playa. En este sector, restaurantes, hoteles y viviendas han sido puestos en venta, según información proporcionada por dirigentes comunitarios.
"Estimo que la mitad de los residentes extranjeros que llegaron hace más de una década a Crucita se han ido por esta razón", enfatizó Antón, al referirse al impacto en la ocupación y permanencia de habitantes en la zona.
"Estimo que la mitad de los residentes extranjeros que llegaron hace más de una década a Crucita se han ido por esta razón".
Lorena Antón, activista cívica de Crucita
La reducción de la playa también ha modificado actividades productivas. El eviscerado de la pinchagua, que antes se realizaba en la playa, ahora se lleva a cabo en tierra debido a la falta de espacio en la franja costera.
Dinámica económica y respuesta institucional
Diana Castro, presidenta del Gobierno Autónomo Descentralizado parroquial, confirmó que existe una disminución de inversiones en la zona sur, asociada a la pérdida de playa y a la percepción de menor rentabilidad.
En contraste, sectores del norte como Los Arenales, Los Ranchos y Playa Tortuga presentan una dinámica diferente. En estas zonas se ha registrado un incremento de actividades comerciales, principalmente con la apertura de locales, comedores y pequeños negocios turísticos.
No obstante, la inversión continúa siendo limitada.
El crecimiento se concentra en infraestructura básica, sin presencia de proyectos inmobiliarios de gran escala ni edificaciones de mayor envergadura, según indicó la funcionaria.
Proyectos y demandas ciudadanas
La pérdida de playa ha incidido en la percepción de seguridad y viabilidad de nuevas inversiones, especialmente en sectores donde la franja de arena ha desaparecido casi por completo.
Ante esta situación, hace aproximadamente dos semanas, dirigentes comunitarios se autoconvocaron en una Asamblea Ciudadana para solicitar al Gobierno nacional la transferencia de recursos de los fondos de reconstrucción, destinados a proyectos de recuperación de playas.
Los estudios técnicos para estas obras se encuentran en el municipio de Portoviejo. Actualmente, la administración municipal gestiona la construcción de un primer muro de espigones, cuya ubicación será definida mediante estudios que están próximos a contratarse.

