"Yo no creo que ninguna madre merezca recoger solamente huesos de su hijo", declaró Ceci Flores mientras abrazaba una pieza ósea en el desierto sonorense, cerca de la carretera entre Hermosillo y Bahía de Kino, de su hijo Marco Antonio que fue desaparecido en 2019.
Flores, como muchas otras madres, se ha convertido en forense vernácula ante la ausencia de respuestas estatales.Similar es el caso de Mirna Medina, de Las Rastreadoras del Fuerte en Sinaloa, quien encontró fragmentos del cuerpo de su hijo Roberto entre 2017 y 2022, tras su desaparición en 2014. Ambas denuncian la falta de apoyo de las autoridades en testimonios recogidos por diario El País.
Cifras
El Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO) reporta 132,534 personas desaparecidas. Sin embargo, la forma de presentar las cifras por el gobierno ha generado fuertes críticas de colectivos, defensores y organizaciones no gubernamentales, quienes acusan un intento de "desaparecer a los desaparecidos".
Ante esta situación, el Comité de las Naciones Unidas contra la Desaparición Forzada (CED) invocó el Artículo 34 de la Convención Internacional y remitió el caso a la Asamblea General. El Estado mexicano rechazó las conclusiones el 2 de abril de 2026, calificándolas de "tendenciosas" y argumentando avances desde 2018.
Desde 2015, el CED ha documentado desapariciones generalizadas, muchas calificables como forzadas por acción u omisión de agentes del Estado. Según datos de Impunidad Cero (2023), el 99% de los casos permanecen impunes. Solo entre el 2% y 6% han sido judicializados.
Ocultamiento de los restos
Un problema adicional es el ocultamiento de restos. Casos como las inhumaciones irregulares en cementerios de Tetelcingo y Jojutla evidencian obstrucción a la justicia. En 2024 se reportaron 72,200 cuerpos sin identificar en resguardo estatal.
Expertos como Santiago Aguirre y el Movimiento por Nuestros Desaparecidos en México ven en la intervención de la ONU una oportunidad histórica para cooperación técnica en búsqueda, análisis forense e identificación.
Mientras los huesos siguen apareciendo —como los 1,076 restos recuperados en solo dos semanas de abril en la laguna de La Habana—, las familias continúan cargando con una labor que debería corresponder al Estado. Resolver el rezago forense y combatir la impunidad sigue siendo una deuda pendiente con las víctimas y sus familias.
