El Ejército de Israel anunció este lunes que atacó más de 20 infraestructuras atribuidas a Hezbolá en el sur de Líbano y el valle de la Becá, pese al alto el fuego vigente, argumentando acciones para neutralizar amenazas contra su territorio.

Ataques en la Becá y sur de Líbano

Según un comunicado oficial, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) ejecutaron bombardeos dirigidos contra depósitos de armas, plataformas de lanzamiento y estructuras militares vinculadas al grupo chií Hezbolá.

Entre los objetivos señalados figura un emplazamiento en el valle de la Becá utilizado para la fabricación y almacenamiento de armamento, donde, según Israel, se detectaron actividades para restaurar capacidades operativas.

Además, el Ejército indicó que también fueron atacados almacenes de armas en el sur de Líbano, así como infraestructuras desde donde presuntamente se lanzaron cohetes hacia territorio israelí.

Víctimas y balance de daños

Las autoridades libanesas informaron que los ataques dejaron cuatro personas fallecidas y 51 heridas, incluidos tres niños, según el Ministerio de Sanidad del país.

El balance acumulado desde el 2 de marzo supera los 2.520 muertos y 7.800 heridos, en el contexto de los enfrentamientos entre Israel y Hezbolá.

Estos datos reflejan el impacto humanitario de las operaciones militares, en medio de un escenario de tensión persistente en la región.

Alto el fuego bajo presión

Los ataques se producen a pesar de que el alto el fuego fue prorrogado la semana pasada, como parte de negociaciones destinadas a frenar los enfrentamientos entre Israel y el grupo libanés.

No obstante, las FDI aseguraron que continuarán actuando contra lo que consideran amenazas directas a la seguridad de Israel, en línea con directrices del mando político.

La continuidad de estas operaciones pone en evidencia la fragilidad del acuerdo y la dificultad para consolidar una tregua duradera.

Contexto del conflicto

Hezbolá, respaldado por Irán, mantiene presencia militar en el sur de Líbano y ha sido señalado por Israel como una amenaza constante en su frontera norte.

El intercambio de ataques y la escalada militar han marcado los últimos meses, con episodios recurrentes de violencia que afectan tanto a zonas militares como a áreas civiles.

El desarrollo de los acontecimientos mantiene la atención internacional, ante el riesgo de una mayor desestabilización en Medio Oriente.