La terapeuta e influencer brasileña Gabriela Martins Santos de Moura, de 31 años, falleció en una clínica privada de São Paulo tras permanecer ocho días en estado de coma.
El deceso se produjo como consecuencia de un paro cardiorrespiratorio sufrido durante una intervención de fertilización in vitro (FIV), según confirmó su prima, Nahiza Monteles, al medio local G1.
La joven creadora de contenido buscaba iniciar un proceso de maternidad junto a su esposo, el cirujano Samuel Moura, tras ocho años de matrimonio.
Influencer sufrió complicaciones en el quirófano
El procedimiento, que se perfilaba como una intervención de rutina dentro de los protocolos de reproducción asistida, derivó en una emergencia médica crítica a causa del paro cardiorrespiratorio.
Tras el incidente, Gabriela fue estabilizada pero no logró recuperar el conocimiento, permaneciendo bajo cuidados intensivos durante poco más de una semana.
Tras la confirmación de la muerte cerebral, la familia de la influencer tomó la decisión de autorizar la donación de sus órganos, un gesto que han calificado como coherente con la filosofía de vida de la terapeuta.
Por otra parte, su prima aclaró que el deceso no se dio por una cirugía estética, como se difundió falsamente en redes sociales. "No se estaba sometiendo a una cirugía plástica ni a un procedimiento estético: estaba intentando crear una vida", afirmó con contundencia.
El suceso que derivó en la muerte de Gabriela ocurrió en una fecha de especial carga emotiva, apenas un día después de celebrar su octavo aniversario de matrimonio.
Legado en la salud mental
En redes sociales, los homenajes no se han hecho esperar para la joven influencer. Familiares y amigos cercanos, como Enilson Campelo de Carvalho, han compartido mensajes destacando su trayectoria profesional y humana. "Perdimos a una gran amiga, madrina y terapeuta", expresó Carvalho a través de un video conmemorativo.
El contenido de Santos de Moura se centraba en herramientas para el desarrollo personal, atrayendo a una audiencia interesada en el equilibrio emocional y el estudio del cerebro.
Este caso ha puesto sobre la mesa el debate sobre los riesgos, aunque estadísticamente bajos, asociados a los procedimientos de alta complejidad en medicina reproductiva.
La fertilización in vitro implica procesos de estimulación hormonal y, en ocasiones, intervenciones quirúrgicas bajo anestesia para la extracción de óvulos, lo que requiere una evaluación exhaustiva de la condición cardiovascular de las pacientes.
